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Sábado, 18 de Noviembre de 2017

Yo no elegí al Diego (gracias a Berlusca)

Berlusconi, en épocas más felices
Berlusconi, en épocas más felices

No me odies. Vuelvo a decirlo… No me odies. Paso a contarte lo que me pasó allá por la segunda mitad de los 80´s. Yo ni siquiera llegaba a los dos dígitos de edad, pero aún así ya me las ingeniaba para ir contra la corriente.

Mi familia es tana. Bien del sur. Mi “nonna” viaja al viejo terruño y todos piden su regalo de viaje. En mi caso pensé en pedir obviamente un presente relacionado con el Calcio tan de moda por aquellos años.

Resumiendo, si eran los 80´s y eras argentino, amabas a Maradona. Y si pedías un regalo de la Madre Patria (o sea Italia), tenía que ser una casaca del Napoli, con el 10 estampado en la espalda. “Yo quiero la 9 del Milán… la de Van Basten”, dijo el pequeño Rodrigo, causando revuelo familiar a ambos lados del Atlántico. La parte argenta, enojada por no elegir al Diego. La parte calabresa, por pedir una camiseta de los poderosos del Norte, aquellos que San Diego había puesto de rodillas.

Esta historia, con la que podés dormir a un niño sin problemas, sirve para enfrentar una noticia que me llegó hoy: Berlusconi vende el Milán. En realidad no es tan así, Il Cavallieri, cercado por los cuatro costados luego de su papel dentro de la política, busca descomprimir un poco el ahogo de su club con la búsqueda de un socio para el 49% del club.

Las épocas de gloria “rossonera” quedaron lejos hace rato. Durante los 29 años que Berlusconi se mantuvo en el poder del club se ganó mucho. A saber, 8 títulos de la Serie A, cinco Champions, dos Intercontinentales, un Mundialito de Clubes, cinco Supercopas de Europa, seis Supercopas italianas y una Copa de Italia. El punto de inflexión fue en 1986, año en el cual “Berlusca” se hace cargo del club convencido de que había que llenarlo de estrellas y apuntar lo más arriba posible, en una táctica que luego replicaría Florentino Pérez en el Real Madrid con sus “Galácticos” y que sigue en práctica hasta el día de hoy.

En el caso del Milán, fueron los “Inmortales” de Arrigo Sacchi, DT que revolucionó el club junto al presidente. El trío holandés de Van Basten, Gullit y Rijkaard; fue la punta de lanza y allí comenzó una época donde el Milán fue la meca del fútbol mundial. Pasaron técnicos exitosos como Fabio Capello o Washington Tabarez, jugadores de todas las latitudes posibles, como por ejemplo el liberiano George Weah o el ucraniano Andriy Shevchenko (que se convertiría en el segundo goleador histórico del Milán).

Pero así como todo se ganó, luego todo comenzó a perderse. Coincidencia o no, a medida que la carrera de Silvio Berlusconi ascendía en la política hasta convertirlo en Primer Ministro de Italia, el club dejaba las vueltas olímpicas y las contrataciones rutilantes para ser un manojo de puestos intranscendentes y de contrataciones fallidas.

Mi camiseta de Van Basten pasó a quedarme chica y se guardó en el arcón de los recuerdos.

Pero Berlusconi dejó la política y luego de unos años, no tantos como se recomendaría, volvió con ganas de resucitar su club y encontró que la situación varió mucho desde sus gloriosos 80´s. El foco pasó del Calcio a la Liga BBVA de España o la Premier League inglesa. Y en este último lugar encontró el modelo a seguir: buscarse un socio foráneo, que llene de billetes sus arcas y permita un resurgir.

El elegido parece ser el empresario tailandés Bee Taechaubol, quien se quedará con el 49% del club, dejando el 51% y el control en manos del Cavalliere.

De arranque Bee se pondrá con una gran inversión inicial de 100 millones de euros para invertir en fichajes, con los que se espera lleguen rutilantes nombres que vuelvan a poner al Milán donde Berlusconi, y el pequeño nene de 7 años que vive en mí, quieren que esté.

 
Rodrigo San Miguel
@RodrigoSanMigue
dbiz.today
     

Tags: Fútbol Rodrigo San Miguel Milán Berlusconi