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Viernes, 22 de Setiembre de 2017

Running solidario: #TuMetaMiMeta, el día D, desembarco.

teaser #TuMetaMiMeta

 

La ansiedad ya salía de nuestros cuerpos, 4 am marcaba el reloj cuando nos levantamos. Ya estaba todo listo. Había que empezar a correr.
De la mano de Juan Martin Saab empezamos a correr a a las 5:30 después de un desayuno poco runner de café y tostadas. Ya queríamos salir, como si estuviéramos retenidos en la largada de un 10k, queríamos sentir la respiración en la fría madrugada, concentrarnos en el ritmo y encarar nuestro primer objetivo: la escuela 653
Al principio Juan corrió en soledad y nosotros, Pablo, Tati y yo , manejábamos la camioneta hasta que nos fuimos turnando en las subida y bajadas de los caminos del este de Misiones.  La verdad que se empezó con un ritmo envidiable y sentimos que fuimos muy rápido para lo que nos esperaba en la segunda mitad del día. 
El primer tramo fue de 24km hasta la escuela satélite 653 en el paraje de Guabiroba. El concepto de escuelas satélites es muy popular en esta parte de misiones por lo menos, donde hay una escuela madre que es la que oficialmente esta anotada como escuela y que esta a su vez tiene satélites que funcionan como si fuera un aula pero en otro paraje para que los chicos la tengan mas cerca de su casa ya que a la hora de ir deben caminar solos varios km. Chicos de 5, 6 y 7 años caminando solos por la madrugada en los caminos selváticos es algo usual en esta parte de Argentina. Algo que nos parecería inhumano en Buenos Aires, acá lo hacen con una alegría inmensa. Van a estudiar y verse con sus compañeros.
Como dijimos, los primeros 24 fueron a la 653 del paraje Guabiroba. Llegar con el amanecer, en medio de la selva corriendo y los que los chicos que iban caminando se sumaran a correr con nosotros… fue algo que nos hizo contener la respiración y por lo que tuvimos que hacer un esfuerzo para contener las lágrimas. Claudia, la maestra que deja la vida en ese paraje, verdadera heroína, nos recibió con los brazos abiertos. Ella fue la primera y en todos lados fue igual, especial, imborrable en nuestras mentes y corazones.
Luego siguió la escuela 653 “madre” donde nos esperaban una cantidad inmensa de alumnos algunos inclusive del turno tarde que fueron especialmente a vernos. Recuerdo a Jairo, que aparece en el video corriendo al lado de la camioneta, y sus ganas , su sueño, de ser corredor. Impresionante, indescriptible. Así siguió la otra escuela satélite 653 del paraje Yerba, con Rubén, su maestro que su sueño era jubilarse ahí, en la escuela como maestro. Viene bien.
Así terminó la mañana, la primera parte, para volver al soberbio en la Ford Ranger y partir corriendo desde el mástil del centro del pueblo para el oeste. El calor ya se tornaba ingobernable y empezaba a tocar los 30 grados. Las subidas se hacían interminables y la ruta 13 se puso muy dura. Juan, escoltado por Tati y Pablo, doblaron a la izquierda en el camino que nos llevaba a la escuela 170 en el paraje Arroyo Bonito mientras yo manejaba desde atrás. El paraje hizo honor a su nombre. Pegar la vuelta a la ultima curva y que la escuela estallara en aplausos y vítores fue como entrar al monumental en la final del mundo. Nada que envidiarle a Messi y sus secuaces en la copa américa que esta por empezar. Muchos chicos y muchas historias. Juan Martin les habló y todos nos emocionamos con sus caras y gestos mientras los verdaderos héroes, los maestros, no podían borrar sus sonrisas de sus caras. A esta escuela siguió la 905, una escuela aborigen Mbyá, en donde el cacique nos estaba esperando en la ruta y así como entramos al camino de tierra que nos llevaba a la escuela, seguimos corriendo Juan, Pablo y yo rodeado de chicos y grandes, todos sonrientes, eso que produce el running viste... Me sentía caballo blanco en el libro “born to run” de McDougall corriendo con los Taraumara. Impresionante. Todos los chicos corriendo 5 km hasta la escuela, incluyendo a Diego el maestro, corrió con nosotros. Emocionante.
Cuando llegamos cruzamos la meta que habían puesto par ala ocasión y toda la comunidad nos esperaba, hasta el Chaman del pueblo. Por ultimo para este día, nos esperó la escuela 925 en el paraje La Bonita y la historia se repitió. Los chicos corriendo con nosotros los últimos km antes de llegar a la escuela.
Quedamos impactados de cómo nos esperaban. Juan Martín llevó su mensaje de superación, esperanza y que no pierdan los sueños, que no dejen de divertirse cuando hacen deporte y que piensen que pueden hacer lo que les gusta. Sueñen grande, dice Juan. Ese es el mensaje que nos quedo a nosotros este día. A pesar del calor, de las dificultades, de las subidas, el esfuerzo y el cansancio, pensamos en grande. De la mano de Juan Martin Saab y con el apoyo de varios, muchos que ayudaron llegamos a la meta del primer día. Piernas cansadas, espíritu súper renovado para pensar en lo que viene.  Correr da eso, sonreír andando, pensando en grande.
 
 
Sebas Sorondo
@SebasSorondo
 
     

Tags: Sebas Sorondo Meta running TuMetaMiMeta