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Viernes, 22 de Setiembre de 2017

La META de Tu Meta es Mi Meta

3er y ultimo día de travesía

el ultimo de #TuMetaMiMeta

 

Ya nos habíamos sacado la ansiedad del primer día y teníamos en la piernas una buena cantidad de km. A Juan se lo veía bastante cansado, el calor y el gran desnivel no eran variables fáciles. La humedad de misiones y sus grandes quebradas hacen un paisaje único en medio de la selva del norte de nuestro país, pero correrlo, ese es otro tema.
Nos fuimos a dormir después de un baño muy reparador y una cena con ración extra -nos vieron la cara de hambrientos en el Soberbio Lodge-. Mención especial para El Soberbio Lodge, lugar increíble si los hay y del cual disfrutamos la estadía tanto del lugar como de su gente. 10 puntos.
Nos fuimos a dormir esa noche sabiendo que a las 5 am partíamos para San Vicente en camioneta donde nos esperaban 3 escuelas mas para completar las 9 de la travesía. El punto fuerte era la gran distancia entre escuela y escuela. Aunque no lo sabíamos, había otro gran problema…
4 am sonó el despertador, las piernas estaban medio duras pero el espíritu intacto. Luego de un desayuno, por segunda vez poco runner, salimos rumbo a San Vicente, 50 km de subidas, bajadas y selva. Una vez que llegamos fuimos al mástil del pueblo y salimos rumbo a la escuela 733. Fueron 28 km por la ruta 13 hasta poder doblar a la izquierda pensando que ya estábamos previo paso por el km 100 de la travesía. Una vez que doblamos pensábamos que ya estábamos pero, no. El camino siguió y ya la cabeza empezó a flaquear hasta que nos encontramos, una vez mas, con el aliento salvador de 25 chicos y sus maestros heroicos en la bifurcación de un camino de selva. Nos esperaban con carteles de bienvenida y aliento y así como llegamos, luego de una canción de bienvenida, seguimos todos corriendo hasta la escuela satélite 733.
Luego de 4km llegamos a un increíble lugar con una increíblemente destruida escuela. No podíamos creer que, por ejemplo, le faltara una pared entera a una de las dos aulas que tenía la escuela. Por suerte estaban las sonrisas impolutas de los chicos para contrarrestar esa triste sorpresa. Fotos, canciones y charla y partimos hacia la escuela madre 733 donde ahora si había padres y parte del paraje Picada Pacífico que nos esperaban ansiosos. Repetimos rutina pero cuando nos estábamos por ir… “¿Chicos, por que no se acercan al asador?” Casi muero en el instante. ¿Ustedes saben lo que es un asado después de 6 horas de running sabiendo que te quedan 4 mas!? Es la tentación misma. Comimos un poco afirmando con una mirada como excusa que era para no quedar mal como los invitados que éramos. La verdad estaba para quedarse y dormir la siesta a la sombra de un árbol.
Arrancamos, nos quedaba la ultima escuela, íbamos 8 de 9, ya estábamos. Lo que no sabíamos era lo que nos esperaba. Subimos a la camioneta y como correspondía, hicimos en camioneta lo que ya habíamos hecho corriendo hasta la bifurcación de la ruta 13. Ahí bajaron Juan y Pablo y arrancaron el ultimo tramo de la travesía.
Luego de varios km subiendo y bajando por las cuestas misioneras nos encontramos con dudas del camino. Mientras Juan corría con Pablo, me adelanté con Einar y Sebas (camarógrafos) a ver si íbamos por el camino correcto. Nos afirmaron que si, “derecho para arriba y cuando se bifurca a la derecha y al fondo esta la escuela 706”. Así seguimos hasta nuestro objetivo. Volvimos con la noticia feliz que dio animo y seguimos corriendo. Bajó el calor, empezó el atardecer y ese momento mágico del día se apoderó de todos. Estábamos corriendo por el mejor paisaje de todos cuando al pasar por otra escuela se nos ocurrió preguntar si estábamos bien. La desazón fue tremenda, estábamos a km de distancia de nuestro objetivo y en la ruta incorrecta. Teníamos que llegar antes de que oscurezca, nos estaban esperando había que correr mas rápido. Recalculamos. Volvimos en camioneta hasta donde habíamos empezado y corrimos con la ultima fuerza que nos quedaba hasta que de repente vimos carteles de bienvenida, pero sin gente esperándonos. Faltaban km para llegar pero ya sabíamos que estábamos en el camino correcto. Juan quedo solo corriendo, ya eran los últimos km de la travesía y prefirió un momento de soledad. Era el esfuerzo final, ese momento de soledad previo a ir llegando tan necesario para dejarte invadir por todas esas sensaciones extremas de llegar a la meta.
Nos adelantamos hasta la escuela donde había una multitud en medio de la selva esperándonos.  Les propusimos a todos los chicos de distintas edades salir en búsqueda de Juan. El encuentro fue mágico y así con esa magia del comienzo de la noche en la selva, ayudados por alguna que otra luz para pisar bien entre tanta piedra, bajamos por el ultimo sendero hasta la ultima escuela en medio de la selva misionera.
La travesía había terminado, el balance es muy bueno, las sensaciones increíbles y el mensaje alentador. El running, inspira y hace que ese esfuerzo, por momentos desgarrador y agotador, tenga su recompensa en sonrisas e historias de vida. En a META.
Tu Meta es Mi Meta es un proyecto social que tiene como objetivo transmitir la pasión por la autosuperación personal, a través del deporte y como vehículo para lograr todas las expectativas que una persona se puede proponer en la vida. Esta vuelta, corriendo como chicos en la selva.
 

Sebas Sorondo
@SebasSorondo

     

Tags: Sebas Sorondo Meta TuMetaMiMeta running