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Martes, 28 de Marzo de 2017

dbiz.today trae alfajores

Havanna, una tentación bien bizer
Havanna, una tentación bien bizer

Recuerdo que una vez Alberto Arizu (Jr) trajo a Tomo I un malbec cosecha 2009 de Luigi Bosca y dijo “hoy vamos a despedir un vino”, en alusión a que era una de las pocas botellas que le quedaban de esa añada en la bodega. Algo similar pensé cuando caminaba por las dos plantas y el centro de distribución de Havanna en Mar del Plata. Es cierto que lo nuevo estará listo recién en 18 meses, pero también es cierto que no volveré a ver las históricas máquinas que vienen haciendo alfajores desde 1948.

La noticia es que Havanna invertirá 100 millones de pesos en una nueva planta en el Parque Industrial de Batán, que implicará concentrar la tarea que tienen en dos plantas y un centro de distribución en la Ciudad Feliz que ya les quedaron chicos. El edificio emblemático de la rotonda queda como showroom, oficinas administrativas y posiblemente un museo del alfajor. Por eso, recorrer cada uno de los recovecos de las plantas con Enrique Ballina (un ex Cadbury-Stani antes de Mondelez y actual jefe de fábricas y mantenimiento havannero) es sentir, como aquella vez, que al menos yo estaba despidiendo el armado de un alfajor, en vez de un vino.
La gente es parte de la marca”, me decía el locuaz Ballina, y lo comprobé preguntándole la cantidad de años que tenían en la empresa cada una de las personas (gran mayoría mujeres) que estaban en la línea donde pasaban y pasaban los oscuros, los claros y hasta los Havannets. La más pendex tenía 12 temporadas allí, y algunas me decían 42, 41 o 35 años de antigüedad en la empresa que las vio nacer en la vida laboral. Impactante. Algunos números te van a abrumar tanto como a mí: por turno de 8 horas usan 12.000 kilos de dulce de leche Vacalín (con fórmula exclusiva para Havanna), producen 6000 kilos de chocolate por día y elaboran 45.000 docenas por día de variedades (incluyen en este caso, por ejemplo, las galletitas de limón), de los cuales 30.000 docenas son de alfajores.
Solo si lo ves lo creés que a cada alfajor blanco se lo “blanquea” a mano con merengue, y que en Brasil, donde ya tienen 38 locales (5 de ellos abiertos en Río de Janeiro en diciembre), a Havanna se lo conoce más por el dulce de leche que por el alfajor. Incluso le ponen “caramel” hasta el panettone. “En Brasil vendemos diez veces más pan dulces que acá” me decía Alan Aurich, el gerente general de la compañía, mientras miraba de reojo la foto del primer uniforme de jardín de infantes que Soledad, su mujer, le probaba a su “pequeConrado, quien estará feliz cuando en Navidad se devore alfajores con imágenes de sus ídolos de Star Wars. En Pascuas  pondrán en la góndola huevos de Violetta y Avengers para Pascuas, luego vendrán los blíster con mini de “Inside out”, el tanque cinematográfico de Disney de 2015, donde parece que los sentimientos cobrarán vida, para cerrar el círculo de coloridas propuestas havanneras con imágenes de Halloween.
“¿Querés que te consiga la licencia de Jackie para los ‘tones’?”, lo tenté al amigo Aurich en obvia alusión a los cuarentones y cincuentones que me piden permanentemente el Smartphone de la blonda. Cosa ‘e mandinga, pues apenas hice el chistonto destefaniano entró un mensajito de Jackie con solo dos palabras: “Traé alfajores”.     
 
Claudio Destéfano
     

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