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Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Un poco más de historia

Por Daniel Adelsky

Daniel Adelsky, nuestro experto en arquitectura
Daniel Adelsky, nuestro experto en arquitectura

A finales de los años 30, el mundo estaba en crisis, el comienzo de la 2º Guerra Mundial, provocó un shock que modificaría paradigmas para siempre. Mientras 3 jóvenes arquitectos (Bonet, Kurchan y Ferrari Hardoy) reunidos en Buenos Aires intentan difundir el concepto del Movimiento Moderno, fundando el Grupo Austral.

En 1937, Kurchan y Hardoy conocen en el estudio de Le Corbusier al catalán Bonet, y ya de vuelta aquí fundan y son la cabeza del Grupo Austral, otras figuras emblemáticas como Amancio Williams, Mario Roberto Alvarez, Federico Peralta Ramos, Simón Ungar y muchos más se pliegan al movimiento. El grupo dio a conocer sus ideasen unos cuadernillos de la revista “Nuestra Arquitectura” de 1939.

La influencia de Le Corbusier fue fundamental y se ve claramente en el edificio de Suipacha y Paraguay, más allá que el grupo produjo pocas obras, la influencia y sus ideas se expresan en la producción particular de sus componentes. Su gran legado fue el manifestó “Libertad y acción”, el nombrado edificio de Suipacha y Paraguay, el edificio de Virrey del Pino, y el más resonante el “Sillón BKF”. En 1938, luego de su viaje a Paris y haber visto, algo de los diseños de mobiliarios de Le Corbusier, nace el  BFK. Pensado inicialmente para los ateliers de Suipacha y Paraguay, su primera denominación es “Modelo AUSTRAL”.

Era un sillón con estructura de hierro continuo con una cubierta de cuero cosido y colgado de los extremos a modo de respaldo y asiento. El esqueleto era de hierro de 12mm, doblado a máquina y pulido a mano, luego trataron con pintura y un tratamiento superficial de protección, el asiento era de cuero con forro interior de lona, ambos elementos se acoplaban mediante 4 bolsillos ubicados en los ángulos en los que se insertaba la estructura metálica.

La belleza del diseño radicaba en la síntesis del mismo, un esbelto armazón y una funda eran sus únicos componentes, no tenía intenciones ergonométricas ni se concibió para posturas concretas, como una hamaca paraguaya, cada cual puede acomodarse a su gusto.  El sillón fue presentado en el 3º Salón de Decoradores de Buenos Aires en 1940, y se lo rebautizo BFK, por las iniciales de sus creadores, inmediatamente tuvo repercusión mundial en USA se lo conoció como “sillón Butterfly”, y un año después obtendría el Premio Adquisición del MOMA de New York. Sus creadores se ocuparon más por la construcción y fabricación que por la explotación comercial, al punto de olvidar patentarlo (Ups!!!) Al hacerlo ya era tarde… El aluvión de imitaciones era enorme, como ejemplo vale decir que a mediados de los 50, solo en Los Angeles se fabricaban 3.000 semanales, lo que lo convierte en uno de los objetos más “homenajeados” del diseño industrial.

Desde 1941 fue “homenajeado” por la firma Artek Pascoe Inc, hasta 1947 cuando Knoll International compra los derechos y comienza a fabricarlo en USA. Se calcula que solo en la década del 50, bajo diferente nombres se produjeron 5.000.000 de BFK, con versiones disimiles y materiales distintos. Como se ve tuvo una enorme difusión y aceptación, lo que lo transformo en un ícono del diseño moderno. Desde 1950 forma parte de la colección permanente del MOMA y en 1958 el Instituto de diseño del Illinois Institute of Technology lo incluyó en la lista de los 100 mejores diseños de todos los tiempos. Una última curiosidad, los dos primeros sillones BFK llegados a USA, eran para la emblemática “casa de la cascara”, siendo uno de los pocos elementos incluidos en alguna de sus obras, no diseñados por el autor de la Fallingwater, el arquitecto… Frank Lloyd Wright.

 
*Arquitecto y Socio Director Grupo Gekko.
     

Tags: Palabra Autorizada Daniel Adelsky Arquitectura Grupo Austral Le Corbusier