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Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

Sugerencias para lograr el éxito profesional y mantener una conducta ética

By Pelusa Suero

Pelusa Suero
Pelusa Suero

Llevo 63 años de trabajo en la industria publicitaria como locutor, actor, doblajista, productor de jingles, así como también audiovisualista, guionista, fotógrafo y cantante, entra otras incursiones. Desde muy joven, estas experiencias me nutrieron para sostener una coherencia y una ética profesional a través del tiempo.

Hay una serie de cuestiones que considero indispensables en el compromiso que un comunicador asume y que quizá puedan aplicarse a otras profesiones para mantener una conducta integra.

Aprender de los demás y trabajar en equipo

La ética del trabajo se construye y realimenta todos los días. En mi caso, el ejemplo formador  provino de la observación de la forma de trabajar de mis grandes colegas locutores, actores, creativos, directores, y técnicos. Ellos, con su actitud frente a las cosas, comportamiento ante los clientes, trato correcto y respeto hacia los demás, me fueron marcando en la práctica el camino que debía recorrer.

Si hay una profesión que requiere armar un equipo sólido, es la del cine publicitario. Cada elemento que lo integra debe ser de excelencia. Desde la creatividad y el guión, seguidos por la producción, la dirección, la actuación, la filmación, grabación y hasta el último artilugio técnico, deben ser de primer nivel. Si un locutor o un actor no interpreta correctamente el sentido de una frase o las variantes que concibe el director, el guión en su esencia no se llegará a transmitir, se diluirá la comunicación. Tampoco hay actuación o dirección que puedan salvar un mal guión.

Como locutor y actor, hay que saber ser dirigido: percibir y ejecutar las sutilezas que va marcando el director. La capacidad de aceptar las correcciones es muy importante, los errores no son más que golpes de fragua para ir llegando a la dimensión de lo que se requiere.

Otro ítem básico para pertenecer en forma estable a un  grupo de trabajo es mantener un constante respeto hacia los otros integrantes.

Responder y hacerse valer profesionalmente

Las características propias del trabajo publicitario exigen siempre estar al servicio de, con disposición y la mejor postura. Hay ocasiones en las que los intérpretes debemos responder como una ambulancia: en el menor tiempo y con la máxima eficacia. En todo momento, el equilibrio en el comportamiento marca la calidad del locutor o actor y destaca el peso de su valor. La continuidad de esa conducta trae aparejada la confianza de quienes nos contratan.

Trabajar con alegría y superar las expectativas

Naturalmente, la publicidad ha sido mi vocación desde siempre. El ambiente donde se trabaja es muy acotado, por lo que, para que mis clientes me vuelvan a convocar, tengo que dar cada vez lo mejor posible. Siempre digo que los que estamos en esto somos como pilotos de Fórmula 1: todos estamos capacitados para llegar primero. La mejor publicidad de mi especialidad es trabajar atento, siempre alegre y tratar de sorprender a mi cliente con respuestas que superen sus expectativas.

Tengo clarísimo que la mejor tarjeta de presentación para el trabajo de mañana es el buen trabajo de hoy. Jamás abandono una sesión de grabación sin la convicción de haber hecho lo mejor, lo que va a trascender. Hay que tomar en cuenta que cuando se está produciendo un comercial, se está fabricando una matriz de comunicación que luego contactará a millones de personas a través de los diversos medios.

Si hay algo que permanentemente se nota en mi labor es que me divierto y me preocupo por encontrar esas sutilezas que harán la diferencia, una manera de decir distinta, un mohín fuera de lo común, algún giro expresivo especial, siempre más allá de la exigencia.

Ser flexible y adaptarse a los cambios

Pretendo ser un locutor-actor  todo terreno, un elemento flexible que pueda agregar creatividad a la creatividad, tener una respuesta original a cualquier requerimiento, capaz de adaptarse a la evolución, a la vez de saber conservar los hitos inamovibles de lo clásico.

En mi experiencia de muchos años, estoy atento a descubrir la obsolescencia en los códigos de antiguas gestualidades, para ir actualizando mis formas y estilos de decir, y así permanecer vigente.

Atreverse a la fantasía

Muchas veces me enfrento al temor a la fantasía que tienen algunos clientes. Cuando se trata de personajes de dibujos animados con netas características fantasiosas en sus rasgos, ese temor hace que me pidan voces “más humanas”, lo que en sí es una paradoja que hace perder la credibilidad: terminan no siendo ni una cosa ni la otra.

Cuando la fantasía es presentada sin censura, los resultados son contundentes. Es el caso de los mosquitos y las cucarachas de Raid, Larguirucho, el Profesor Neurus o Clemente, únicos, inconfundibles e inolvidables. El sonotipo Bardahl (premio Martin Fierro, Radio, 1972), sigue vigente hasta el presente combinando creatividad y fantasía.

Ser autentico

En los comerciales publicitarios lo que se pretende es lograr una credibilidad que efectivice ventas. Eso no se obtiene sin una base de verdad. Todo producto tiene alguna función beneficiosa que justifica su presencia y precio. El énfasis sincero y creativo de sus virtudes es la base para su éxito. Para formar parte de esas intenciones como locutor-actor debo ser asertivo como intérprete de esas ideas.

Tener convicción y saber decir que no

Es fundamental entender lo que quiere el cliente. Tengo que tener convicción en lo que hago y solo una vez que comprendo, puedo transferir eso. Cuando lo entiendo, el concepto que tengo en la cabeza, pasa a la garganta y es allí desde donde sale la interpretación que contiene el concepto.

Por último, nadie empezó siendo una maravilla. El correr del tiempo y la práctica van agregando los sutiles perfumes de la experiencia. Solo con puntos de mira jerárquicos aprendemos a negarnos si enfrentamos una propuesta que no es para nosotros. En mi caso personal, hay ciertas propuestas que me parecen erróneas y por ese motivo me toca decir que no.  Esto tiene que ver con una conducta ética que asegura el éxito profesional.


*Pelusa Suero es locutor, actor, músico, productor, creador de voces de personajes emblemáticos del cine y la TV nacional. Desde hace más de cinco décadas es proveedor de la mayoría de las agencias publicitarias y productoras de filmes argentinas y del exterior. El próximo 4 de noviembre de 2015 recibirá el premio Golden Brain de la Fundación Atacama en reconocimiento a su trayectoria, valores y profesionalismo. Esta distinción se suma al nombramiento en junio de este año como Personalidad Destacada de la Cultura porteña, y a muchas otras de años anteriores,  como la del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina en el Congreso de la Nación de 2013.

     

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