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Sábado, 18 de Noviembre de 2017

Ser empresa “b”: Una atractiva opción para las empresas familiares (primera parte)

Por Eduardo M. Favier Dubois

Eduardo M. Favier Dubois
Eduardo M. Favier Dubois

Las empresas “B”, que toman el nombre de las “benefit corporations” o “B Corp” (empresas beneficiosas) del derecho norteamericano, son empresas que, mediante ideas innovadoras, producen para el mercado determinados bienes y servicios generadores de un impacto material positivo en la sociedad y el medio ambiente. Dichas empresas desarrollan además prácticas de gran responsabilidad social con sus empleados, proveedores, clientes y entorno.

No son entidades de bien público sino empresas comerciales que, sin importar la forma jurídica, tienen fin de lucro y reparten dividendos a sus propietarios, pero en sus decisiones privilegian la maximización del cumplimiento de su objetivo social por sobre el incremento de ganancias.

Se trata de un nuevo “modelo de negocio”, bajo altos estándares de transparencia en su gestión social y ambiental, donde el concepto de “éxito” no se mide por los dividendos sino por el mayor impacto material positivo en la sociedad y en el medio ambiente.

O sea que consiste en solucionar una necesidad social en forma innovadora, tener impacto social, pero a su vez ser empresas rentables, no solo para repartir beneficios, sino para ser sostenibles económicamente y poder continuar sus actividades.

Las empresas B son el fruto de un verdadero “movimiento”, originado en las grandes crisis del sistema capitalista en Europa y en América, inicialmente creadas con el objeto de la reinserción laboral de los desempleados y de superar la exclusión social. Se destaca en su breve historia la creación en el año 2007 del “B-lab” (www.bcorporation.net), que pasó a ser una comunidad global integrada por más de 875 empresas B, pertenecientes a más de 60 industrias y en 29 países.

En América Latina, las Empresas B están siendo promovidas por “Fundación Sistema B”), que es una ONG que actúa como consultora y como calificadora, mediante una plataforma global que facilita y da escala a las empresas interesadas en ser asi calificadas.

Para ser calificada como “B”, una empresa debe, además de tener un objeto especial, satisfacer ciertos estándares vinculados a su forma de gobierno interno, al trato a sus trabajadores, a su relación con el medio ambiente y a su inserción en la comunidad.

El ser “B” no implica ninguna ventaja laboral ni fiscal para al empresa ni para sus socios, quienes participan de ella motivados por su compromiso social y rendimientos económicos. Sin embargo, resulta claro que, gradualmente, y en la medida en que son conocidas como empresas “B”, sus bienes y servicios están siendo objeto de preferencia por parte de los consumidores, y también por parte de calificados fondos de inversión.

En Argentina, existen a la fecha 29 empresas “B” calificadas como tales, con variados objetivos: inclusión laboral de discapacitados, trabajo para personas que están en la cárcel, reciclados de líquidos, de sólidos y de electrónicos, energías renovables, tejidos naturales, prendas sustentables, soluciones ambientales, comunicaciones, consultorarías, hierbas naturales, ecosistema de salud, bolsas reusables,etc.

 
*Presidente del Instituto Argentino de la Empresa Familiar (www.iadef.org).
     

Tags: Palabra Autorizada empresas familiares Eduardo M. Favier Dubois