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Sábado, 25 de Noviembre de 2017

¿SIGNOS DE PLAGIO?

By Marcelo García Sellart

Desde que fue anunciada, la serie Signos fue objeto de diversos comentarios suspicaces, en los que las palabras “plagio” y “copia” abundaron.

La primera oleada de comentarios tuvo que ver con la idea de la estética del personaje encarnado por Julio Chávez, la que fue vinculada a Walter White –el personaje principal de la serie Breaking Bad. También se ha dicho que el personaje de Chávez toma la idea del personaje de la serie Dexter.

Por su parte, la trama de la serie Signos también fue asociada a la idea de la película Zodíaco.

El último capítulo de toda esta cacería de ideas que estarían detrás de la serie fue una denuncia con nombre y apellido: el Sr. Federico Belaich denuncia que la idea de Signos es de él.

¿Cuál es el punto débil de todas estas críticas y denuncias? El concepto de “propiedad de una idea”, del que se desprende el igualmente equivocado concepto de “plagio de una idea”.

La ley es clara: “la protección del derecho de autor abarcará la expresión de las ideas… pero no esas ideas… en sí” (Art. 1° de la Ley de Propiedad Intelectual –Ley 11.723- y Art. 9.2 del Acuerdo ADPIC –aprobado por Ley 24.425).

En otras palabras: lo que se protege es la idea ya desarrollada, no la idea en sí.

Este concepto de expresión o representación de la idea es en la que los jueces ponen el foco para determinar el concepto de plagio: “imitación de cierta magnitud respecto de la obra, cuando pese a las diferencias triviales, variaciones, agregados o reducciones, la obra presenta en comparación con la anterior una semejanza tal que permita reconocer que se trata en el fondo de una misma representación individual.”

Aún en el sofisticado lenguaje judicial, se entiende que el plagio no recae en una mera idea.

Volvamos a las propias declaraciones de Belaich en un reportaje reciente, quien declaró que la trama no es la misma, sino el formato; y el formato estaría caracterizado por tratar un signo del Zodíaco por capítulo. Sin abrir juicio sobre el fondo de la cuestión, y limitando el análisis a lo que Belaich dice en el reportaje, el reclamo se acerca más a la intención de defender una idea que a la protección de una particular expresión de ella.

En resumidas cuentas: no hay que dejarse engañar por los signos aparentes de plagio. La existencia de plagio es la conclusión de un trabajo de análisis muy complejo que escapa a lo veloz, efímero y opinológico de las redes sociales.


*Por Marcelo García Sellart, Socio del Estudio Berton Moreno & Asociados

     

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