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Domingo, 25 de Junio de 2017

Palabra Autorizada

“Son los dueños del dinero, estúpido”, by Alejandro Cosentino

Alejandro Cosentino, Fundador y CEO de Afluenta
Alejandro Cosentino, Fundador y CEO de Afluenta

Adaptando la frase que Bill Clinton instaló en la política estadounidense (“es la economía, estúpido”), podríamos describir los cambios en el mundo de la banca: empresas de tecnología desafían a los bancos ofreciendo mejores rendimientos a los dueños del dinero. Estos han encontrado en las plataformas de préstamos entre particulares (del inglés peer-to-peer) nuevas formas para hacer rendir más sus fondos. Lo están haciendo con mayor frecuencia, mayor cantidad de dinero y en una creciente cantidad de países. El volumen proyectado para el 2025 de estas plataformas es de US$ 1 trillón y se estima que los bancos perderán entre el 25% y 50% del mercado de préstamos a personas y a PyMEs en el UK y en USA. Contrariamente a lo que la gente piensa, los bancos no son los dueños del dinero. Solo ganan absurdas cantidades cobrándonos por mantener nuestros fondos en una caja de ahorro o cuenta corriente o pagándonos muy poco por plazos fijos mientras usan nuestro dinero para colocarlo a altísimas tasas con muy bajo riesgo de morosidad. Pero actualmente, todo negocio de altos márgenes enfrenta el riesgo de competir con empresas tecnológicas. Prueba de ello es Skype que transformó las telecomunicaciones, Amazon a la industria editorial, eBay al comercio minorista, Apple a la industria de la música o NetFlix al entretenimiento. La exitosa de cotización de las acciones de Lending Club en la bolsa de New York marca el inicio de la transformación de la banca. ¿Es esto un fenómeno nuevo en las finanzas? Ciertamente no. Los reales dueños del dinero siempre han buscado mejores rendimientos para que sus fondos se multipliquen. Eso incluye a los millonarios y a quienes tienen algunos ahorros. Los bancos solían desarrollar productos para atraer a esos fondos pero según Forrester Research "la gente cree que los bancos ponen sus propios intereses por delante de los de sus clientes, y no cree que sean éticos en el desarrollo de sus negocios". Se entusiasmaron con sus altas utilidades y operando de manera ineficiente costos que pagamos entre todos. Las empresas tecnológicas se han propuesto mejorar los rendimientos para los dueños del dinero con costos de operación más eficientes mejorando a la vez el costo de los préstamos para quienes los solicitan. La “web social” ha generado dos fenómenos que se potencian entre sí. Por un lado, el paradigma de la intermediación, que concibe el dinero como algo escaso en manos de pocos que necesitan intermediarios para poder incrementar su valor, pierde fuerza. Por otro lado “La Economía del Compartir”, se extendió más allá de conceptos digitales (mp3s o fotos) haciendo más tangible y útil el “compartir” como elemento clave de los negocios. Es una tendencia irreversible. Intercambiar ropa, casas para vacacionar, compartir viajes con desconocidos o pedir dinero prestado a otros está transformando a los Nativos Digitales como las tarjetas de crédito lo hicieron con los “Baby Boomers” cambiando las finanzas personales para siempre. La idea de las finanzas colaborativas es simple: crear valor al compartir. Invertir dinero en créditos de otros posibilita obtener mejores rendimientos para el que presta y menores costos para quien solicita. Los participantes sienten que interactúan con personas y no con bancos. Si bien es llamativo que los bancos no se adapten rápidamente, es comprensible que así suceda. Los bancos nunca han sido promotores de productos innovadores. Las tarjetas de crédito, los cajeros automáticos y los pagos móviles, productos muy usados por la banca, no fueron desarrollados por los bancos. Más aún, cuentan con gran cantidad de sucursales físicas muy costosas que ya no responden a los objetivos de los clientes sino de sus organizaciones. Hoy son un lastre. A los bancos les costará crecer con la fórmula que han sabido manejar. Ignorar los cambios sociales y tecnológicos nunca ha sido el camino adecuado. Nunca más vigente la frase de Gandhi que ningún banquero debería desoír: “Primero te ignoran, luego se ríen de ti, después te atacan, entonces ganas”. ¿Cuánto falta para que los bancos nos ataquen?

 
*Fundador y CEO de  Afluenta.
     

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