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Domingo, 25 de Junio de 2017

Palabra Autorizada

A mí no me va a pasar, by Soledad Echagüe

En la edición anterior de esta columna, hablamos de la importancia de realizar una gestión adecuada de la licencia social: planificar, darle una mirada estratégica, dedicarle el tiempo que un tema de esta naturaleza requiere. Después de todo, no nos olvidemos, que está en juego la operación de nuestra empresa.

 

Puedo leerles la mente: "Pero esto es para los que están en industrias complicadas. Mirá si yo, produciendo golosinas, voy a estar expuesto a una crisis de estas características".
Sin duda, hay industrias que por su propia naturaleza están más expuestas a este tipo de riesgos. Saltan a la vista, obviamente, mineras, químicas, petroleras. Si. Sin duda esas industrias están más expuestas a los reclamos sociales. Sociedades preocupadas por el impacto que la operación de esa industria puede tener en sus vidas.
En una sociedad que aún lucha por alcanzar, los estándares mínimos de calidad de vida, ¿Es acaso la calidad del medio ambiente la principal preocupación social? ¿La calidad del medio ambiente llena las primeras planas de los diarios?
Y otra vez voy a convertirme en pitonisa y voy a leerles las mentes: ¿Qué tiene mi empresa que ver con la inseguridad, la inflación o el desempleo que sí llena las primeras planas de los diarios?
Piensen otra vez.
Piensen en el impacto que la llegada de las grandes corporaciones a Vaca Muerta está teniendo en lugares que hasta ayer nadie había escuchado nombrar. ¿Mayor empleo? Sin duda. ¿Y cómo andamos con la inflación? Ups. Detalle. Entonces ¿No es justo pensar que esas comunidades van a demandar mayores soluciones a esas empresas ya que tienen que lidiar con la creciente inflación como resultado de su desembarco en Vaca Muerta? ¿Qué hay del incremento del tránsito resultante de mayores negocios en la zona? ¿Podemos pensar que eso tiene un impacto en la calidad de vida de la zona o, yendo aún más allá, en la tasa de accidentes de la zona? Tan sólo un mínimo ejemplo para ilustrar el impacto que una actividad tiene en una determinada zona y cómo eso puede disparar demandas sociales que exceden al impacto más obvio que podría ser lo estrictamente medioambiental.
Por otra parte gestionar la licencia social no tiene que ver estrictamente con el impacto real de nuestra empresa en una determinada comunidad. Muchas veces esos impactos son reales. Y otras veces son solo impactos percibidos.
¿Si son percibidos no tengo que ocuparme de ellos? ¿Podemos de verdad culpar a una bebida cola por la obesidad en una determinada población? ¿O tal vez deberíamos pensar que es culpa de nuestra falta de voluntad?
"X producto no tiene ningún impacto sobre la salud. Dejame que te muestre esta batería de estudios hechos por las más renombradas universidades". 
Aún así tenés parada una planta durante meses.  
La lógica no siempre rige las exigencias sociales. Muchas veces claro que sí lo hace pero ahí nos resulta más fácil entenderlo. Lo que nos cuesta entender en las corporaciones es aquellos casos en los que la lógica no lo es tanto. Es más fácil pensar "A mí esto no me va a pasar. Si mi producto es totalmente inocuo".
¿Estás tan seguro?
 
  
*Soledad Echagüe se desempeñó durante 20 años en el área de asuntos públicos y comunicaciones de The Dow Chemical Company donde desarrolló una vasta experiencia en temas de licencia social. Hoy dirige Brücke Comunicación, consultora especializada en aserorar a empresas con planes de expansión o de inversión a relacionarse de modo efectivo con las comunidades en las que operan de modo de garantizarse su licencia para operar en ese territorio. soledad@bruckecomunicacion.com.
     

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