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Sábado, 16 de Diciembre de 2017

Nuevamente en la arena.

Una carrera imperdible
Una carrera imperdible

Es cierto que hice dos Berocca en el desierto mendocino de Levalle que organizó el amichi Alex foresti, pero como fueron cerquita de aquel abril de 2002, las sentí en ese momento como una extensión de Marruecos.

Esta, la de Fiambalá, fue la del reencuentro con la arena después de 12 años. Ese silencio del desierto cuando vas solo, ese viento Zonda que siempre te amenaza en la Catamarca de la niñez del libro de nuestra infancia, ese frío a las ocho A.M. cuando salís, que se transforma en calor abrazador al ratito, estar al filo de la deshidratación siempre, aunque tengas caramañola y Camelbak repletos, esa soledad que no es lo mismo que estar solo.

Estuve al borde de usar la Europ Assistance, pero sigo invicto. La pilcha de Columbia que cumplió su cometido, y otros tres: Bizers que cumplieron su objetivo como el mismo que viste y calza. Roxana Kahale su primer carrera. Germán Lagier y su primera de aventura. Gonzalo lamas y su vuelo en pos de un tiempo. Y mis recuerdos saharianos.

Gran experiencia la de acompañar la tremenda locura de Federico Lausi de armar una carrera con tanta dificultad en Fiambalá.Tuvo de todo: arena, piedras, ríos secos, dunas, subidas extenuantes y una bajada soñada. Una presea más cuelga del medallero del Templo del Otro Partido (TOP), pero te aseguro que fue mucho más que eso. Mi piel del Sáhara pudo más que la entorsis en mi tobillo derecho. Un pelota que tarde o temprano bajará, o el dedo gordo del mismo pie morado y próximamente sin uña. Pensar que ese dedo pulgar oscuro lo tuve en mi primer maratón y vuelve ahora. Huella de una carrera que fue titánica para los que estuvimos allí. No llegó el Zonda pero pareció estar cortando el silencio de ese desierto de Fiambalá que, por ocho horas, te juro que fue Sáhara.

 
Claudio Destéfano
     

Tags: Claudio Destéfano Running Catamarca Fiambalá Desert Trail