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Martes, 21 de Noviembre de 2017

Los Mitos

By Daniel Adelsky, Socio Director del Grupo Gekko

Daniel Adelsky
Daniel Adelsky

Imaginemos una oficina clásicas de esas por donde Don Drapper circulaba en Mad Men, en los populares 60, cerradas, con poca luz natural, cuando la tenían, pero con sus papeles, el mobiliario para guardar esos papeles, el escritorio de madera oscuro, el teléfono, agreguemos un fax para venirnos más acá en el tiempo, la puerta siempre cerrada para garantizar el aislamiento y la privacidad, imagine que en todo el día no se movió del escritorio, agrande la imagen y piense que esa oficina se replica en todo la empresa.

Ahora, imaginemos que todos esos muros desaparecen, que ese escritorio oscuro, paso a ser un mobiliario claro, que ese tubo de luz que pendía del techo de la oficina se convierte en un sistema lumínico general, parejo y más eficaz, que la silla de escritorio metálica y pesada es ahora más cómoda, ergonométrica y más linda, que no hay cables por el piso ni se escuchan los gritos de oficinas cercanas… Pues bien… ¡¡¡Bienvenido a la oficina del hoy!!! Donde todo es de todos, pero usted no perdió privacidad, donde todos ganaron en eficiencia, aprovechamiento del espacio físico y calidad de vida en el espacio de trabajo.

Y ahora imagine que no solo esto es posible, si no que es necesario para su compañía.

Si nos ponemos a analizar porque se produjo este cambio tan drástico, la respuesta seguramente tendrá dos vertientes. Por una parte, ha habido un cambio en la forma de trabajo y ese cambio tiene que ver con la evolución del trabajador como individuo, pero también hubo un cambio conceptual de las organizaciones con respecto a su gente.

Es más un tema sociológico el saber cómo se inició ese cambio, lo cierto es que, por un lado, el personal se fue profesionalizando en la forma de ver y encarar su actividad laboral, y por el otro, las compañías empezaron a valorar a su personal y a percibirlos como  “colaboradores” en lugar de subordinados, ese solo cambio transformo los esquemas piramidales en flexibles y horizontales. A esto se sumo el vertiginoso cambio tecnológico, el que proveyó de nuevas herramientas que facilitaron el trabajo y mejoraron la calidad de vida.

El avance tecnológico no solo incluye a la informática y las comunicaciones, si no que impactó tremendamente en el diseño arquitectónico. Los espacios de trabajo se convirtieron en lugares confortables, más eficientes y más versátiles. El resultado: mayor productividad, mejor servicio y un trabajo que ya no se sufre, hasta en casos se disfruta.

LOS MITOS

Las oficinas modernas son un concepto muy estudiado y aceitado por los profesionales que nos dedicamos a ello, nada puede ser dejado al azar, desde los sistemas mobiliarios donde la funcionalidad y versatilidad son premisa de diseño. El desarrollo de este precepto pone blanco sobre negro mitos que vienen desde tiempos cuasi remotos y que hoy no solo son cuestionables, si no que ya han sido abatidos por los buenos diseños, pero veamos algunos:

·La oficina cerrara

El trabajo en equipo requiere interacción, más allá que existan elementos que colaboran con esta, como e-mail, chat, videoconferencia y los documentos compartidos, el face to face resulta insustituible. Desde esta perspectiva la oficina abierta es la gran impulsora de la labor en equipo.

·Privacidad

El trabajo en equipo es compartir información, mientras que la privacidad se obtiene de otros modos y en otras instancias. Existen en los proyectos modernos espacios especialmente creados para esa circunstancial privacidad y son circunstanciales por que la forma de trabajo y contacto con los clientes ha evolucionado.

·El ruido

Contrariamente a la creencia general, la oficina abierta reduce el nivel de ruido, ya que el espacio abierto contribuye a que la gente se comunique en un tono más bajo. Más allá de lo cual un buen diseño de oficina, que incluye la elección de materiales correctos, ha de tener en cuenta la acústica del ambiente, con el objeto de disminuir al máximo los rebotes sonoros y mejorar la absorción acústica.

·Reuniones largas

Las reuniones laborales que se inician con charlas banales, no son eficientes y ni productivas. La disposición de mesas, salas de reunión traslucidas y las sillas sin ruedas, contribuyen  a que las reuniones sean cortas y específicas. Eso no implica que no haya interacción personal, sino que esta deba estar alentada por medio del diseño en otros ámbitos.

·Sillas con ruedas

Algunos estudios establecen que en las sillas sin ruedas la gente se mueve y distrae menos, están cómodos para atender a la reunión, pero no lo suficiente como para desear que esta se extienda demasiado. En cambio en la silla operativa, donde las personas necesitan movilidad permanente, en salas de reunión y conferencia la silla sin rueda es la correcta.

·Teléfono

Algunos equipos de trabajo, necesitan que todos tengan un teléfono, y otros grupos pueden tener uno para todos. Algunos puestos de trabajo son territoriales, y un teléfono fijo cubre sus necesidades, en otros casos el inalámbrico es la solución para moverse a otro puesto donde un colaborador nos brinde información esencial para la llamada en curso o buscar privacidad de ser esta necesaria.

·Cables a la vista

Hoy en día la tecnología el diseño y los sistemas de trabajo, permiten que los cables no se vean. Esto hace un ámbito laboral más despejado y agradable que impacta positivamente en la imagen de la empresa.

·Impresoras

Un escritorio sin impresora, mmm, pero si, ya que más del 80% de la gente usa la impresora solo un 20% del tiempo laboral. Por lo que disponer de un lugar de servicio, donde se comparta scaner, impresoras y fax, suena lo más razonable, ya que se aprovecha mejor los recursos informáticos, y se despejan escritorios y se aprovechan los espacios.

Ya lo ven, todo es cuestión de entrar a la oficina moderna de la mano de un buen diseño.

     

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