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Domingo, 19 de Noviembre de 2017

Let´s dance con los Bonos de David Bowie

Por Marcelo García Sellart, socio del estudio jurídico Berton Moreno & Asociados

David Bowie
David Bowie

Todavía tenemos la herida abierta por la gira eterna de David Bowie. Y encontramos una excusa perfecta para seguir hablando de él.

David Bowie fue un innovador en todo sentido: cambió la música, dejó su marca en moda y estética... y abrió una ventana inesperada hacia la securitización de activos intangibles.

En 1997, el Duque Blanco emitió los “Bowie Bonds” por 55 palitos rúcula, al 7,9%, por diez años, respaldados por las regalías de sus grabaciones.

Los fondos estaban destinados a financiar un nuevo acuerdo con su discográfica, la recompra de derechos editoriales sobre su obra, que estaban en manos de un ex manager, e invertir en empresas relacionadas a Internet (como BowieNet).

Más allá del resultado concreto de los Bowie Bonds (que comenzaron siendo calificados por Moody como A3 y terminaron como Baa3), lo cierto es que abrieron una brecha por la que luego siguieron James Brown, Rod Stewart y hasta Iron Maden.

La lección de los Bowie Bonds es tan compleja y multifacética como todos los elementos de su mundo: si bien fueron pioneros en un concepto que era muy simple -es posible securitizar activos intangibles-, también es cierto que demostraron que este tipo de productos financieros necesitan de una evaluación mucho más cuidadosa.

Efectivamente: si bien es cierto que cualquier titular de derechos puede salir a fondearse en base a sus activos intangibles y buscar más allá de los clásicos modelos de licenciamiento y venta, no es menos cierto que los inversores van a mirar estos productos con mayor cuidado, o al menos debieran hacerlo.

Tanto las cuestiones inherentes al derecho -la titularidad, licencias otorgadas, vigencia y extensión territorial de los derechos de propiedad intelectual que respaldan el bono- como los factores exógenos -piratería, impacto del estado de desarrollo de la tecnología- pueden hacer al derecho más sólido o más riesgoso.

En todo caso, este tipo de productos puede ser atractivo para el titular de marcas, patentes o derechos de autor y para inversores de espíritu innovador... siempre que ambas partes hagan un análisis adecuado del derecho que respalda al producto.

Si todavía no decidiste tu inversión, pero te dieron nostalgias de disfrutar al Duque Blanco, pinchá ACÁ y ¡let’s dance!

     

Tags: David Bowie Bonos Marcelo García Sellart Berton Moreno & Asociados música fondos activos