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Viernes, 18 de Agosto de 2017

Las nuevas tecnologías y las viejas diferencias

Por Gerardo Carchio

Hoy más que nunca la tecnología ha invadido la mayoría de las actividades laborales. El cuerpo a cuerpo, la relación cara a cara y las reuniones presenciales se van haciendo cada vez menos frecuentes mientras la agresividad del tránsito y la difícil convivencia con las autopistas y los medios de traslado, van convenciendo a los mayores de los beneficios que la tecnología aporta en reuniones virtuales que suplantan las antiguas citas personales ahorrando un tiempo precioso y stress laboral.

Mientras tanto las nuevas generaciones son dueñas de un espacio que desde la diversión y con una nueva manera de vincularse en red desafían a adultos mayores que piensan que solamente sirve para evadirse, buscar contactos superficiales y jugar. Entre el juego y este nuevo modo de vincularse, las redes sociales se van convirtiendo en la piscina en la que nadan los clientes de esta nueva era.

La paradójica situación de malabaristas de la tecnología sin experiencia y discapacitados con experiencia que no saben encender una computadora, nos encontramos ante un ineludible dilema laboral a resolver. En un rincón, la destreza en el manejo de la tecnología y en el otro la experiencia para entender la complejidad de los negocios de hoy. Las empresas parecen estar hoy en día más decididos a pagar la curva de aprendizaje de los jóvenes más que esperar el aprendizaje de los mayores.

La literatura de negocios hoy abunda en las descripciones de costumbres y hábitos de estas nuevas generaciones y un vocabulario de generaciones X, Y, y W han empezado a invadir las conversaciones organizacionales. Quizás nunca como en este momento fue tan importante la complementariedad y la necesaria mixtura entre la experiencia en los negocios y la destreza en los usos de los sistemas. Pero como cita Michael Maffessoli en su artículo “Nuestra marca de época es la tribu, lo arcaico, más el desarrollo de Internet”: las nuevas generaciones conviven con valores de creatividad, presente e imagen frente a la razón, el futuro y el sacrificio que sostienen las generaciones mayores. Si al mismo tiempo entendemos que la antigua verticalidad descendente de la educación donde los padres enseñaban a sus hijos se revirtió por una verticalidad ascendente donde los jóvenes enseñan a sus padres, encontramos una encrucijada de difícil resolución con un futuro cierto.

Solamente el dialogo, y un fuerte trabajo sobre nuestros modelos mentales permitirá cerrar esta brecha cultural. Unos y otros tendrán que construir un nuevo paradigma que permita entender la sabiduría de los mayores en combinación con los conocimientos de los más jóvenes en una potente combinación que permita articular una asociación mucho más rica. Para ello será sumamente importante trabajar sobre la diversidad y echar por tierra algunos prejuicios acerca del paso del tiempo y la prematurez, inmadurez o falta de compromiso de las nuevas generaciones.

Hoy en día la radicalización de estas posiciones tan antagónicas han llevado a una extrema sobrevaloración de la experiencia como así también a una fuerte desvalorización de las capacidades de las nuevas generaciones para poder afrontar las exigencias de los nuevos negocios.

Nuestra incapacidad para entender la integración de los equipos lleva a una clara disociación. Una de las dificultades que tienen las generaciones mayores frente a las costumbres de las nuevas es que su ámbito y costumbres de trabajo replican los modelos de plataforma 2.0. Las oficinas se convierten en muros de Facebook donde se comparte en un mismo espacio las ideas, las experiencias, las fotos, la música y al mismo tiempo trabajan como si sus vidas transcurrieran en un desktop real donde con un click entran en una red social, con otro click entran en un site de música y al mismo tiempo llevan adelante sus tareas.

Este caos es difícil de entender para las generaciones que no vivieron la época digital y que entienden estas costumbres como faltas de compromiso, orden o comportamientos disruptivos que conspiran contra el trabajo. Esta generación ha borrado los límites entre la vida laboral y el trabajo. Todo sucede en comunidad y sus empleos deben respetar este encuadre de diversión laboral. Esto ha llevado a que muchas empresas hayan confundido sus políticas de retención otorgando tiempo libre a esta generación de empleados cuando lo que necesitan es libertad para trabajar. Esta generación busca un lugar donde trabajar y no trabajo. El dinero es un medio pero no un fin en si mismo.

Al mismo tiempo las nuevas generaciones tendrán que desarrollar tolerancia a los tiempos de los mayores y aceptar la importancia de la acumulación de la experiencia que dio el pasado por encima de la instantaneidad.

Tenemos mucha tarea por delante, tenemos muchas conversaciones por delante, el diálogo y la clara identificación de nuestros modelos mentales nos permitirán la complementariedad imprescindible para un futuro con viejos más viejos y jóvenes más jóvenes en el mercado laboral.
 

Director General DOC, Desarrollo Organizacional & Cambio, Business Intelligence/HR Solutions; www.docconsultores.com

     

Tags: Palabra Autorizada Gerardo Carchio Nuevas Tecnologías