Suscribir Newsletter Facebook Twitter



14°C
Capital Federal
Martes, 23 de Mayo de 2017

La Entrevista del Mes: 10 Preguntas a Claudio Destéfano

by Gustavo Wrobel de WROBEL SmartComm

Claudio Destéfano
Claudio Destéfano

El verano de 1990 fue particularmente caluroso en Buenos Aires. Por aquellos años, los periodistas aún nos aferrábamos, como si fuese un mandato religioso, a los trajes oscuros y a las corbatas perfectamente anudadas y en ocasiones asfixiantes. La economía argentina intentaba superar otra de sus recurrentes crisis y eso era suficiente para mantener motivadas y vibrantes a las redacciones de los periódicos.

Claudio Destéfano, al igual que yo, era una de las nuevas incorporaciones de El Cronista, el periódico que desde hacía un tiempo dirigía el mítico Raúl Horacio Burzaco. Las oficinas de la redacción todavía estaban ubicadas en un viejo edificio de la calle Alsina, en pleno centro de Buenos Aires, y por eso cuando aquella tarde calurosa y asfixiante me propuso ir a beber algo a la salida del trabajo, fuimos a un bar ubicado apenas a una cuadra de distancia, en Hipólito Yrigoyen y Bolivar, frente al Cabildo y la histórica Plaza de Mayo. El intenso calor porteño, la nueva crisis económica y los sitios más históricos y emblemáticos de la ciudad fueron el marco de nuestra charla. Nos sentamos junto a la ventana y pedimos dos gaseosas heladas.

Durante esa hora y media en la que hablamos sin cesar conocí realmente por primera vez al verdadero Claudio Destéfano. Era simpático, amigable, extremadamente curioso y muy conversador, todos rasgos que afirmaría con el tiempo y que indefectiblemente se asociarían a su desarrollo profesional. En los ratos en los que no me interrogó sobre mi vida y mi carrera como periodista, me contó de sus dos pasiones: el deporte y el mundo de la economía y los negocios, que luego fusionaría destacándose como periodista y emprendedor en el ámbito de negocios y marketing deportivo.

El Claudio Destéfano de hoy, ya consolidado luego de una larga carrera en los medios, de libros publicados y de muchos emprendimientos innovadores, revela otro rasgo adicional que también lo caracteriza: su hiperactividad. Confiesa no dejar de trabajar ni un solo día, incluso en vacaciones y fines de semana, y hasta se encarga de responder personalmente unos trescientos emails que recibe cada día.

¿Qué te inspiró para dedicarte al periodismo?

Es muy simpático. Nací en Adrogué –Provincia de Buenos Aires-, y mi gran amigo en aquel entonces, cuando tenía diez años, era Sergio Avasolo, el líder de la banda de pibes. Era el dueño del potrero donde jugábamos a la pelota... y también el dueño de la pelota. Un día contó que quería ser periodista, y yo, para imitarlo, me dije que quería ser como él. Bueno... ahora yo soy periodista y él presidente de una editorial (Patria Grande). Pero de no haber sido por Sergio, tal vez hubiera terminado siendo bombero.

Recuerdo que empezaste como periodista deportivo, luego cubriste Negocios, y finalmente encontraste una veta extraordinaria uniendo las dos partes y escribiendo sobre Negocios y Marketing Deportivo. ¿Fue producto de la vocación, la oportunidad o las circunstancias?

Soy un detector de nichos nato. Veo oportunidades, siento mucha seguridad en mí, y me zambullo. Estudié periodismo deportivo, pero para sostenerme económicamente, entré de cadete a un banco. Tuve la suerte que vieron una aptitud que yo realmente desconocía y me pasaron a la mesa de dinero, en plena época de la “patria financiera". Ahí descubrí un nicho al operar "call money" (Préstamos entre Entidades Financieras) que se llamaban OPP (Ordenes de Pagos Previsionales). Eso determinó que la entidad donde trabajaba (Banco Florencia) saltara de operar con diez bancos a hacerlo con ciento cincuenta. El operador de uno de ellos, el Banco Popular Financiero, era Hugo Grimaldi, que había sido profesor mío en el Círculo de Periodistas Deportivos. Me ofreció ir a El Cronista, el diario donde trabajaba, para que cuente lo que ocurría durante el día en las mesas de dinero. Así empecé en temas de la city, detecté el nicho del mercado de capitales, el de la especialización en el periodismo de negocios, y luego regresé al corazoncito del deporte, innovando en temas de marketing deportivo. Nicho tras nicho… Me divierte nadar por esos mares.

¿Cuáles son las diferencias más importantes que ves ahora comparadas con el momento en el que comenzaste?

Los periodistas tenemos que reinventarnos. Las redes sociales achicaron un eslabón entre los protagonistas y la gente. Ahora un político, un economista, un deportista -o sea nuestras fuentes de informaciones- le escriben directo a nuestros interlocutores. Las redes sociales "democratizaron" la noticia. La primicia, una de mis especialidades, ya no es tan importante como antes porque la misma fuente la escribe, la suelta, la desliza. Eso nos obliga a los periodistas a repensarnos. Muchos fueron por la ruta del análisis. Yo, que no tengo ese don, encontré un terreno fértil en el networking, y le hinqué el diente a esa manzana.

¿Cómo impactaron en tu actividad profesional la aparición de Internet, las redes sociales y los dispositivos móviles?

Definitivamente nos hizo, hace y hará sentir viejos permanentemente. Es necesario subirse a esa ola, y hay un nicho ahí. Porque el exceso de información determina que el lector trate de identificar quienes les hablan de lo que les interesa, y quienes le procesan la cantidad de datos a su gusto. Como el almacenero, que te corta la feta de jamón como a vos te gusta... o el panadero, que te da el pan más crocante. Ese es el nuevo cambio de paradigma.  Y como diría Michael Dell: "en el mundo de los negocios, hay dos tipos de personas: los rápidos y los muertos".

¿Cómo crees que será el ejercicio del periodismo dentro de 10 años?


Ni la más pálida idea, ja ja ja. Solo me concentro en surfear la ola y buscar no perder el equilibrio. No soy de los que miran y adaptan lo qué hacen otros, sino de los que crean tendencia y detectan nichos. A veces lo logro y otra no, por supuesto. Dejo que la vida me sorprenda y permanentemente busco esa pequeña grietita que nos permita encontrar una solución a un problema. Cuando miro para atrás, me doy cuenta que soy distinto, que hago un periodismo diferente, que lo fui construyendo sobre la base de prestar atención a las necesidades que aparecen en el camino. Creo igualmente que algo no va a cambiar: el networking. Cuánta más tecnología haya, será más necesario que la gente se vea la cara, que se toque un poco. Y por eso puse gran parte de mis cañones allí.

¿Qué es lo más importante que aprendiste en tus años de profesión?


Que el periodismo es un blanco móvil. Y que hay que tener el rifle cargado y estar siempre atento para ver para hacia dónde va el platito. En 30 años de profesión no hubo un solo día que no trabajé. Aunque esté de vacaciones, o un fin de semana, mi mente siempre busca un lugarcito para meterse. Y el secreto es que yo no siento que trabajo... siento que esto es mi vida.

¿De qué trabajo o proyecto estás más orgulloso?

Difícil poner en un ranking. Ser pionero en marketing deportivo; ser tal vez el primero que le puso pricing a un banner (cuando en 2004 lancé el DestéfanoBIZ, hoy dbiz.today); hacer un programa con presidentes de compañías que lleva 21 años y mil ochocientos invitados; ser uno de los “tres chiflados” que hizo el primer programa de emprendedores de la Argentina (Desayuno en América); o impulsar un cambio de paradigma en el patrocinio de un equipo de fútbol, como fue “Tiro Federal de Rosario” en 2008/9, o ahora “Atlas, la otra pasión”. También siento mucho orgullo por el micro "Marketing al paso" que lleva veinte años en el aire llegando al millón y medio de personas que diariamente se trasladan en el subte.

Después de tantos años de carrera, ¿qué es lo que aún te entusiasma de tu trabajo?

Innovar, descubrir nuevas maneras de comunicar, ponerle packaging novedosos a las noticias.

Si pudieses comenzar de nuevo, ¿qué harías de distinto?

Podría decir que monetizar más rápido el valor agregado que interpreto que puedo dar. Pero también es cierto que si lo hubiera hecho de entrada, tal vez no sería Roberto Carlos, y tendría un millón de amigos... Amigos que son fuentes de información, sponsors de mis proyectos y protagonistas principales de las locuras que se me ocurren, o sea, un club de locos que me sigue.

¿Hay algún libro que aún te falta escribir, un programa radial que aún no creaste o un proyecto profesional que todavía no pudiste realizar? (y en cualquier caso, que te gustaría concretar durante los próximos años)

Quizás una novela que empecé y no llegué a terminar, sobre mi participación en el “Marathon des Sables” en el Sahara marroquí. Tengo el concepto: dos protagonistas, un corredor y un periodista que cubre la carrera. No se conocen. Uno, el periodista, hizo foco en el último de los corredores para seguirlo. Y ese último corredor, que también soy yo gran parte de la trama, va relatando por qué hace cosas que el periodista las interpreta de otra forma. Un día el cuerpo me dirá "pará un poco" y lo terminaré…

     

Tags: Claudio Destéfano Gustavo Wrobel Entrevista WROBEL SmartComm