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Domingo, 28 de Mayo de 2017

La Cámpora, la Solano Lima y desde ayer, La Destéfano

Corré con La Destéfano
Corré con La Destéfano

No podía ser mejor ocasión para presentar META porque hubo blanco perfecto. Cristian y Gabriel se calzaron calzas, Valentina corrió sus primeros 10K, Lucio iba por 21 y estiró a 26, Germán llegó a los 30 que se propuso, al igual que Carlos, quien hizo sus primeros 42K siendo profeta en su propia tierra. Y dejo a propósito para el final a los dos panes del sándwich de hermanos Destéfano (52 el mismo que viste y calza y 35 el Benjamín Leonardo) porque fuimos los que más tardamos en llegar a la META (4 horas 46 marcó el cronómetro) pero fue tan emocionante como cada uno de los relatos que, en primera persona, reflejará Sebas Sorondo a cada paso en META.

"Amigos de las piernas", decía a cada minuto el conductor de los 42K Patio Olmos a las 7 de la matina (ojalá haya registrado la frase porque es brillante), y las remeras violetas para hombres, fucsia para mujeres y negra con la inscripción "Corre con La Destáfano"diseñadas tailor made por Carlos Sáez (el mismo de Ona, OSX y Fundación Ñandú) salieron a recorrer las calles cordobesas.

Todo impecable. Punto uno: la sobre hidratación, pues cada 2,5K tenías Bonaqua o Ponerle, cada 10K había naranjas y bananas, y hasta en kilómetro 20 hasta te daban free un gel. Punto dos: la demarcación del circuito, con una línea blanca en todo el recorrido para que el corredor pueda convivir con el automovilista urbano y que la ciudad funcione igual mientras 800 maratonistas y 1.600 runners de 3 y 10 "descubrían" una ciudad que no miramos. Punto tres: fiesta en la salida, pantalla hipergigante y cuarteteros al pie del Olmos en la llegada y un día que acompañó, como cada uno de los días que Carlos Sáez puso en valor el Maratón de Buenos Aires y ahora, con su hija Natalia y el emblemático entrerriano Antonio Silio (súper recordman en atletismo y Konex de Platino) van en camino de poner a la de Córdoba en el podio de los 42K más lindas y mejor cuidadas del país.

Todo empezó por el hotel elegido como partner: el Y 111 estaba a 20 metros de la largada, así que de la cama saltamos a la pista. El recorrido fue bello y "generoso", pues salimos por Yrigoyen (como te dije, la puerta del hotel), seguimos por el Paseo del Buen Pastor y pasamos por la Terminal de omnibus, Casa de Gobierno (alias Panal), el Cabildo histórico, la Catedral, la Manzana jesuítica, La Cañada, la Costanera por el Río Suquía, vimos la Mujer Urbana de Seguí, entramos al Mario Kempes y lo rodeamos por la pista atlética hasta el Parque del Mario Kempes, volvimos a la Costanera, subimos en el Hombre Urbano, de allí al Parque Sarmiento con el Medio Mundo que hizo Eiffel (LPMQLP Silio y Sáez, ahí estuvo la fatídica suba del 34), volvimos al Parque Sarmiento, el Zoo, Universidad Nacional de Córdoba, Pabellón Argentina, Plaza España hasta Yrigoyen, donde terminamos en Patio Olmos.
Pero si bien la logística (armada para nuestro equipo por Chevallier) y el seguimiento vía las redes sociales por parte de Someone Media, o los circuitos (pensados e este caso por Saez, Silio y Córdoba Deportes) y la fiesta (craneada por el gran amigo del alma Marcelo Ernst, especialista en real estate, columnista de campo en mis primeros años radiales y maratonista por adopción) le dan marco a las carreras, el jamón del sándwich está en las historias. Y hubo muchas para dar el kick-off de META, porque durante el recorrido hablé monosílabos con varios que sufrían su primer maratón, pero, aunque suene egoísta, haré foco en una historia, la del Leo, mi hermano adroguense nacionalizado cordobés, que nunca había corrido más de 2 horas y media en su vida y ayer se mandó 4:46. El mismo Leo del soplo en 2009 que iba con expectativas de mínima de frenar en los 21K del Kempes, que se estiró hasta los 30K de máxima, y después balbuceó "voy por un poquito más" y el ANIMAL no paró hasta la medalla. No fue solo, y sí custodiado por expertos, en este caso su hermano mayor, o sea yo, otro loco que iba por 30 de mínima por la rodilla, con sueño de la 42K número 23, para hacer el gestito de francotirador que hace cuando festeja un gol. Al 23 de Boca se lo impidió el palo. A mí, ¿quién me quita lo bailado de llegar 501 y 502 sobre 800 con mi hermano?
El Leo demostró que es un titan, como mi nutricionista Patricia Torres que me arma el cóctel de suplementos justos para que haya podido contar hasta 23.
"¿Querés presentar vos la salida de META?", recuerdo que me dijo semanas atrás Sebastián Sorondo, alias el padre de la criatura. "Voy a correr con La Destéfano el maratón de Córdoba, así que alguna historia me voy a traer". Y me quedo con la historia de un coloso, hubiera dicho Diego Segura, "El Leo", que sin hacer los deberes de todo maratonista en la previa (tomó birra al mediodía y comió asado en vez de pasta en la víspera), puso garra descomunal y cabeza para hacerle honor a su apodo familiar, y consiguió su objetivo: colgarle a su hija Florencia la medalla de maratonista como regalo de cumpleaños.
¿Yo? Disfruté dos cosas: mi maratón 23 y seguir cumpliendo el legado al que titulé "tu meta es mi meta", y más aún cuando encima se trata de un Destéfano.
Bueno, a decir verdad, disfruté TRES cosas: la otra pasó en la Bombonera. Si encima hubiera estado Jackie a mi lado, aunque disfónico como estoy, hubiera gritado "BINGO".
 
Claudio Destéfano
     

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