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Sábado, 24 de Junio de 2017

Entre signos de la paz, pantalones de bambula, franciscanas y calculadoras científicas

by Soledad Echagüe

Hippie, ¿antinomios de negocios?
Hippie, ¿antinomios de negocios?

¿No se convencen aún? Vamos por partes como diría Jack El Destripador. Podría arrancar contándoles que garantizar la licencia social para operar contribuye a la construcción de la reputación corporativa. También podría decirles que permite una mayor agilidad en la gestión diaria. ¿Cómo es eso? Cuando las cosas son claras, la gestión es más fácil. Si sé que sólo invertiré en programas alineados a 2 ejes estratégicos es bastante más fácil tomar una decisión ante los cientos de pedidos que llegan a diario a nuestro escritorio. Podría también comentarles que una sólida estrategia de inversión social contribuye a generar relaciones positivas con nuestros principales públicos de interés en particular con el gobierno local, público que tanto nos interesa en general. La licencia social nos da la excusa de construir esa relación desde lo positivo alejado de las habituales pedidos a los que tenemos acostumbrados a los gobiernos locales. Podría también susurrarles al oído y decirles que una efectiva gestión de la inversión social agrega transparencia a nuestra gestión tanto en nuestro público interno como en nuestro público externo. Explica abiertamente por qué la empresa apoya o no determinadas causas. Puede gustarles o no pero no podrán tildarnos de arbitrarios o, lo que es peor, de oscuros. "¿Ves que sos hippie ahora? Me hablás de reputación, me hablás de transparencia, ni un número tiraste hasta ahora".

Calma, amigos. Dejé lo mejor para el final.
·         Garantizar la licencia social reduce costos de inserción en un determinado territorio. Si no pregúntenle a Monsanto que tiene parada una inversión de 400 millones de dólares. Y no son sólo esos 400 millones sino lo que a diario gastan en consultores, estudios de abogados y estudios de impacto ambiental. Con la tercera parte de lo que llevan gastado podrían posiblemente tener la planta operando si hubieran gestionado efectivamente su licencia social.
·         Tener una estrategia de inversión social enfocada optimiza costos y recursos humanos. Matemática pura: es más barato y exige menos recursos de gente concentrarse en 3 programas fuertes que en 25 de medio impacto. En un determinado punto de mi carrera corporativa hice un análisis de lo que Dow gastaba en programas asistencialistas no alineados a nuestra estrategia. 2 veces lo que gastábamos en programas de alto impacto alineados a nuestra estrategia de negocio. El impacto de ese gasto: casi nulo. La elección de la palabra gasto en este contexto no es casual. Demás está decir que eso no es hoy así pero así lo encontré en su momento.
·         Saquen cuentas sobre lo que cuesta tener parada una inversión de 400 millones de dólares por día en términos de negocios no concretados. O saquen cuentas de lo que le cuesta a una empresa cada día que tiene su planta parada por algún conflicto con la comunidad. Regla de tres simples. Si Odebrecht factura al año X$, X$ dividido por la cantidad de días de producción anual.
Los números hablan por sí solos. Gestionar proactivamente la licencia social es un buen negocio. Pero no lo crean porque se los dice una hippie como yo. Hagan cuentas.
 
*Soledad Echagüe se desempeñó durante 20 años en el área de asuntos públicos y comunicaciones de The Dow Chemical Company donde desarrolló una vasta experiencia en temas de licencia social. Hoy dirige Brücke Comunicación, consultora especializada en aserorar a empresas con planes de expansión o de inversión a relacionarse de modo efectivo con las comunidades en las que operan de modo de garantizarse su licencia para operar en ese territorio. soledad@bruckecomunicacion.com.
     

Tags: Palabra Autorizada Soledad Echagüe Licencia Social