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Martes, 22 de Agosto de 2017

El poder del marketing: El mito de Popeye.

Popeye y su mito
Popeye y su mito

Una de las leyendas del marketing primigenio, de allá de mediados del siglo XX, es el personaje de Popeye. Siempre se dijo que en la época de la Segunda Guerra Mundial, la propaganda buscaba afianzar ciertos standares y el de la buena alimentación era vital. Los productores de espinaca de EEUU se apoyaron en un personaje extraño para promocionar su producto, en medio de un nacimiento de golosinas y dulces que poco bien hacían a la salud de los niños.

Este noble personaje era un marinero, bastante deforme por cierto, que rivalizaba contra un oponente mucho más corpulento por el amor de una flaca joven llamada Olivia. La única forma en la cual nuestro héroe podía vencer a Brutus, nombre del villano en cuestión, era ingiriendo espinaca, lo que le daba una fuerza especial y lo volvía un imbatible rival. Si bien el efecto era ficticio, se potenciaron los beneficios de la espinaca, asumiendo que aportaba una cantidad superlativa de hierro, lo cual generaría una larga serie de beneficios en el organismo.

Bueno, todo esto es mentira. O casi. Estudios más recientes confirmaron que los beneficios de la espinaca, al menos en el aporte de hierro, no es tal. Las espinacas aportan un nivel bajo de hierro, a pesar de que siempre se ha asociado su consumo a un aumento de la fuerza, entre otros motivos porque así se aludía en los famosos dibujos animados de Popeye. Usualmente, gracias a Popeye, asociábamos las espinacas a la fuerza y por lo tanto a alto contenido de hierro, cuando realmente sólo aporta 2 ó 2,7 miligramos por cada 100 gramos.

El marketing demuestra aquí una vez más su poder, logrando potenciar a través de una figura totalmente amigable al común de la gente, un vegetal que nunca se lució por el buen saber.

El error es mucho anterior, de hecho de 1870, cuando el químico alemán Erich von Wolf investigaba la cantidad de hierro en la espinaca y en los vegetales verdes. Al escribir sus descubrimientos en un cuaderno, el experto cometió un error, dándole a la verdura 10 veces más del hierro que realmente tenía: En vez de escribir que el alimento tenía 3,5 miligramos de hierro en una porción de 100 gramos de espinaca, el experto olvidó la coma, quedando registrado entonces que el contenido de hierro era de 35 miligramos.

Si lo expertos que potenciaron a la espinaca al status de súper alimento sabían de este error o no será un misterio siempre, aunque el pifie de von Worf fue corregido en 1937. Pero lo cierto es que el poder del marketing logró crear un personaje que nos resultó creíble por mucho tiempo y que podría seguir siéndolo por mucho tiempo más.

Así que ya sabés, no creas todo lo que ves, y cométe ese plato de espinaca.
 
Rodrigo San Miguel
@RodrigoSanMigue
dbiz.today
 
     

Tags: Marketing Rodrigo San Miguel