Suscribir Newsletter Facebook Twitter



12°C
Capital Federal
Martes, 22 de Agosto de 2017

El Derecho Al Piquete

Por Glauco Marquéz

Una empresa moderniza una planta y automatiza un circuito que antes era manual. Los trabajadores que antes proveía la “bolsa de trabajo del gremio” ya no son necesarios. Harán falta otros puestos, pero no para este proceso. El gremio local no acepta esta circunstancia. Pide a la empresa que pague más de 300.000 pesos por mes para cumplir tareas periféricas a la nueva forma de trabajo. La empresa se niega a este pedido desmedido e injustificado. El gremio local con un grupo de gente -la mayoría de los cuales ni siquiera trabaja en la empresa- bloquean el ingreso a la misma e impiden la entrada y/o salida de bienes y/o personas al establecimiento. Impiden incluso la entrada de otros trabajadores que no están de acuerdo con la medida. Todos los estamentos del Estado se niegan a intervenir de la forma debida: desde la policía local, pasando por la Justicia, y la autoridad de aplicación del trabajo local, provincial y nacional. Justifican su inacción porque “se trata de una protesta de trabajadores”. La planta sigue tomada 10 días. Finalmente se llega a un acuerdo de pago de una suma determinada de dinero para que alguien (las personas que el gremio designe) realice esa tarea periférica por un valor injustificado. Los “muchachos” liberan la planta y todos volvemos a trabajar felices y contentos. A partir de ello,  la compañía planea cerrar la planta que tiene en este país e irse al país de al lado. Mientras tanto, otro grupo de personas deciden cortar la Ruta de acceso principal a la Capital de la Nación porque han despedido a un compañero de una empresa que está a 5 km de esa ruta principal. Juan ese día tenía que cumplir una función fundamental en su trabajo. Se le impide el paso. Ve como las fuerzas de seguridad resguardan la integridad física de los que violan su derecho a circular libremente y de trabajo. No llega nunca a cumplir esa tarea y debido a ello es injustamente despedido. Estos son hechos ficticios. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

Pero esto forma parte de la historia de un país imaginario que está cada día más en decadencia, y que cada vez más desprecia la aplicación de la ley. Hay personas que pretendemos que el Estado brinde las alternativas legales para proteger a quienes cumplen con la ley de quienes la incumplen. Quienes dicen proteger los derechos del trabajador, muchas veces los bastardean. Debemos pretender que el Estado nos garantice el derecho a circular libremente  y a ejercer libremente el derecho a trabajar, como así también cada una de las consecuencias del ejercicio de esos derechos. La represión puede ser legal o ilegal. Cuando se trata del ejercicio por parte de la autoridad de la fuerza necesaria y razonable para impedir la comisión de un delito o la violación de un derecho, la represión no sólo es legal: es imperiosa para que la ley se cumpla. Mientras la Justicia, la autoridad policial y las autoridades administrativas tengan miedo de hacer cumplir la ley, seguiremos viviendo cada vez peor. Un signo de ignorancia, claro está. Porque no saben que se puede reprimir sin tener que excederse. Para eso hay que formar funcionarios y fuerzas probas, y eso a nadie le interesa. Pero sepamos: el derecho al piquete, no está autorizado en ninguna norma.
 
*Socio de Adrogué, Marqués, Zabala & Asociados.
     

Tags: Palabra Autorizada Glauco Marquéz Piquetes