Suscribir Newsletter Facebook Twitter



13°C
Capital Federal
Viernes, 20 de Octubre de 2017

Cuando el tamaño no importa

by Soledad Echagüe

La propia formulación de las preguntas supone la obviedad de la respuesta. Efectivamente podríamos decir que toda empresa tiene la responsabilidad de gestionar su licencia social. No iría al fundamentalismo de hablar de toda empresa pero sí por lo menos aquellas empresas de un porte medio. De hecho, esas empresas hoy ya gestionan su inversión social en mayor o menor medida. Esas empresas hoy reciben pedidos de contribuciones de organizaciones locales y responden a esos pedidos. Eso, en mi pueblo, es gestionar.

Ahora la pregunta es, ¿cómo la gestionan? Me atrevería a decir que en el 60% de los casos atendiendo a favores que esa empresa le debe a esa organización. El restante 40%, según el criterio arbitrario del tomador de decisión que muchas veces incluye a la famosa “hija de mi amigo de la infancia, buena la piba, un corazón y se metió con esta organización que ayuda a pibes de la calle a....”.

Con esto no quiero decir que haya mala intención en ningún lado. Estoy segura que "la piba" tiene un corazón de oro. Y que seguramente Usted al querer ayudarla también lo tenga. Pero lo que se cuestiona aquí es si es lo más beneficioso para su empresa que, hasta donde yo sé, no es una ONG.

En resumen, toda empresa de un porte medio en adelante (y seguramente varias más pequeñas) gestionan hoy en día su licencia social de alguna forma. Podrían seguir gestionándola de esa forma. Sin duda. Pero lo que propongo es que lo hagan de manera más consciente para poder gozar de los beneficios que esto trae y que ya hemos expuesto en columnas anteriores como por ejemplo el de prevenir riesgos.

¿Pero de qué riesgos me hablas si yo ensamblo perchas de madera en Villa Tessei? Y tiene razón. Posiblemente no esté tan expuesto a riesgos como grandes corporaciones o tal vez industrias un poco más observadas pero en definitiva lo que se intenta es mejorar y capitalizar un proceso que su empresa ya realiza y, encima de todo, sin costos adicionales y que, en el largo plazo, le pueda ayudar a reducir costos. Los pasos a seguir son casi los mismos que seguiría una empresa grande solo que adaptados al tamaño e impacto de la empresa.

Sin duda debemos entender las necesidades de nuestra comunidad. Mientras que para una empresa por el impacto en esa comunidad o mismo por el alcance de esa comunidad tal vez lo conveniente sea realizar un estudio pormenorizado y detallado de esa comunidad como podría ser un mapeo socio económico o una encuesta comunitaria, en una empresa de menor porte tal vez baste con reunir a un panel de empleados que vivan en esa comunidad y que nos ayuden a identificar esas necesidades. En definitiva debemos definir una herramienta acorde al impacto de la inversión que estamos planeando. Sentido común puro.

En base a esas necesidades debemos definir una estrategia de inversión social que se adapte a esas necesidades pero que a la vez contemple las prioridades de nuestro negocio. No podemos descuidar las prioridades de nuestro negocio. Una estrategia de inversión social que no las contemple está condenada al fracaso.Y prepárense para hablar de cómo capitalizar nuestra inversión social entre ellos a través de una estrategia de comunicación externa e interna SERIA. Y el resaltar la palabra seria no es un error de tipeo.
 
*Soledad Echagüe se desempeñó durante 20 años en el área de asuntos públicos y comunicaciones de The Dow Chemical Company donde desarrolló una vasta experiencia en temas de licencia social. Hoy dirige Brücke Comunicación, consultora especializada en aserorar a empresas con planes de expansión o de inversión a relacionarse de modo efectivo con las comunidades en las que operan de modo de garantizarse su licencia para operar en ese territorio. soledad@bruckecomunicacion.com.
     

Tags: Palabra Autorizada Soledad Echagüe