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Viernes, 23 de Junio de 2017

Conversar no es comunicar

Por Gerardo Carchio

Director General DOC Consultores
Director General DOC Consultores

Las conversaciones y la administración de las diferencias que ellas generan son, sin lugar a dudas, una de las razones de éxito para el desarrollo de organizaciones de alto rendimiento. Sea esta comercial, deportiva o artística, una ejecución de excelencia contiene un enorme trabajo interno en la puesta en común de ideas, posiciones y paradigmas con las que los grupos humanos conviven y padecen.

Un mail, un mensaje de texto, una presentación de Powerpoint, una planilla de Excel, todas ellas constituyen piezas de comunicación que tienen como finalidad llevar un mensaje. Este debe viajar desde un emisor hacia un receptor que supuestamente comparte un mismo código comunicacional que garantiza la celeridad y velocidad en la comprensión de lo emitido.

A diferencia de lo que se cree, la mayoría de las veces el mensaje, que tan claro le parece al emisor, choca con las dificultades de un receptor que, hablando el mismo idioma, decodifica una señal desajustada. Abunda la literatura sobre las características de los canales de comunicación y son múltiples los medios disponibles para que una persona emita su mensaje. Esta abundancia de herramientas lleva a menudo a la creencia de que es muy simple transmitir un mensaje. Lo que no se ha tenido en cuenta es que entre el emisor y el receptor existe una decodificación  que esta interferida por las emociones, los prejuicios y los modelos mentales de quién quiere comunicar y de quién intenta comprender.

Solamente si nos hacemos responsables de la respuesta recibida ante nuestra emisión empezaremos a desentrañar este complejo mecanismo llamado conversación efectiva. El mismo se desarrollará en sucesivos ciclos (ver figura adjunta) en los cuales emisor y receptor chequearán sucesivamente si lo emitido y lo recibido contienen distorsiones que ameriten nuevos ciclos de comunicación. Este proceso continuará hasta llegar al mejor nivel de entendimiento posible.

“Esta persona no entiende nada” como latiguillo deberá ser cambiado por “No he logrado aún hacerme entender”, aludiendo ahora si a un proceso del cual el emisor es el responsable.

Los procesos de comunicación son complejos, implican una posición emocional abierta con disposición a la escucha, ya que es solamente la escucha amplia la que determinará mi próxima intervención. Necesita de la comprensión de las enormes diferencias culturales, emocionales, sociales y personales que se esconden detrás de la facilidad de un lenguaje compartido. La destreza en las habilidades conversacionales implica la capacidad de entender un idioma que nunca antes ha sido hablado: el de la ajustada interpretación de lo comunicado.
Conversar es un proceso más amplio que comunicar. Implica la capacidad de “versar con” otro en una paciente e interminable trama hacia una creciente comprensión mutua. Necesita de una clara conciencia de las diferencias que existen entre las personas en valores, emociones y desarrollos culturales que determinan modelos mentales diversos.
 
Director General DOC, Desarrollo Organizacional & Cambio, Business Intelligence/HR Solutions; www.docconsultores.com.
     

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