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Sábado, 16 de Diciembre de 2017

¿Comunicar o no comunicar? Esa es la cuestión.

Por Soledad Echagüe

Soledad Echagüe, directora de Brücke Comunicación.
Soledad Echagüe, directora de Brücke Comunicación.

No debemos olvidarnos también de cómo podemos capitalizar nuestras acciones en esta materia estableciendo vínculos con las autoridades de gobierno local que tanto necesitamos. Si bien nuestros esfuerzos nos ayudarán a construir vínculos con distintos públicos me enfoco en las autoridades de gobierno porque, en general, para las empresas es difícil establecer vínculos con este público sobre todo desde una construcción positiva. Es una relación que está marcada por la tensión permanente entre las exigencias del gobierno para con la empresa y las constantes demandas de la empresa para con las autoridades.

El gestionar la licencia social de manera eficiente nos permitirá vincularnos desde la construcción del bien común. Las autoridades satisfechas de lograr desarrollos en la comunidad sin tener que desembolsar dinero y de lograr que la empresa asuma el rol social que sin dudas debe cumplir (podemos discutir el alcance de ese rol pero no podemos mirar para otro lado y decir que las empresas no son actores sociales) y las empresas satisfechas de haber alcanzado un público que a veces le resulta escurridizamente inalcanzable.

Otro de los beneficios colaterales de la gestión de la licencia social es que nos permite generar contenidos para comunicar algo positivo. Podemos comunicar puertas adentro o afuera nuestras acciones. Pero sobre este tema quiero explayarme porque es un paño que conozco bastante bien. Los periodistas reciben aproximadamente 50 gacetillas por día. Cuando no más. Todas las empresas compiten por su atención. De esas gacetillas 3 deben ser rescatables. El resto, y esto contado por los propios periodistas, van a la tan temida papelera del mail. Para captar la atención de los periodistas sigamos tres reglas básicas:

Primera regla: El caballo adelante. Comuniquemos cuando tengamos resultados para comunicar. No bombardeemos a los medios con gacetillas sobre el inicio de una acción que aún no sabemos si dará frutos. El fin de la licencia social no es la comunicación. El fin es lograr operar en una determinada comunidad sin conflictividad. La comunicación es tan sólo un plus. No el fin en sí mismo.
Segunda regla: Comuniquemos acciones que tienen impacto. No subestimemos la capacidad de análisis de los medios. Somos pocos y nos conocemos mucho. Si plantamos 20 árboles contémoslo al Jardín Botánico tal vez pero a un medio, no.
Tercera regla: Comuniquemos todo. No sólo lo que nos conviene. Construyamos credibilidad con los medios y nuestros públicos en general. Utilicemos ese bien tan preciado y tan escaso que se denomina sentido común. No digo que nos inmolemos públicamente pero no podemos publicar un número un año porque nos es favorable y al año siguiente esconderlo.
Cierro esta regla y esta columna con una gran frase de Abraham Lincoln: "Se le puede mentir a algunos siempre. Se puede mentir a todos un tiempo. No se le puede mentir a todos todo el tiempo".
 
*Soledad Echagüe se desempeñó durante 20 años en el área de asuntos públicos y comunicaciones de The Dow Chemical Company donde desarrolló una vasta experiencia en temas de licencia social. Hoy dirige Brücke Comunicación, consultora especializada en aserorar a empresas con planes de expansión o de inversión a relacionarse de modo efectivo con las comunidades en las que operan de modo de garantizarse su licencia para operar en ese territorio. soledad@bruckecomunicacion.com.
     

Tags: Palabra Autorizada Soledad Echagüe Comunicación