Suscribir Newsletter Facebook Twitter



12°C
Capital Federal
Domingo, 22 de Octubre de 2017

Beyeler-El Marchand

Por Ignacio Gutiérrez Zaldívar

Ernst Beyeler no tenía claro que sería de su vida, luego de terminar el secundario, pensaba emigrar este joven nacido en 1921 en Basilea, pero le ofrecen trabajar en una librería de venta de ediciones antiguas y comienza a leer sobre arte. En 1945 muere el dueño y la misma queda en manos de Ernst, dos años después realiza su primera exposición con xilografías japonesas, su galería se convertirá en la más importante del mundo y realiza más de 300 exposiciones durante 50 años, exponiendo a Picasso, Matisse, Leger, Giacometti, Miró, Calder, Arp y Bacon entre sus contemporáneos y realizando también muestras de Monet, Kandinsky, Mondrian y todos aquellos artistas importantes del siglo XX. Vendió y compró unas 16 mil obras en su vida, su mayor apuesta fue la compra de la colección del americano David Thompson en 1960, un coleccionista muy difícil para negociar y que con su paciencia suiza, logró doblegar. En 1960 compra cien obras de Paul Klee y al poco tiempo se las vende al museo de Dussendorf. En 1962 compra 70 esculturas de Alberto Giacometti y en 1966 logra un milagro, convencer a Picasso que le diera 46 obras y de ellas le compró 27, Picasso vendía a sus marchands lo que él quería, jamás dejaba que eligieran, así que éste es un ejemplo de la amistad y confianza que se tenían. Para los 90 años de Picasso, hicieron una muestra con 90 dibujos y se habían propuesto que cuando Picasso cumpliera cien años, harían una con cien esculturas, esto no pudo ser ya que Picasso falleció antes. En 1970, compró cien obras de Kandisky. Su mayor compra individual fue el Retrato de la mujer de Cezanne, bastante maltratada por su marido, en 23 millones de dólares. Casado con Hildy, su gran compañera, no tuvieron hijos, por lo tanto decidieron hacer una fundación para dejar en legado a la comunidad su colección personal, no sólo de pinturas y esculturas del siglo XX, sino también su importante colección de arte africano y de arte precolombino. Desde 1951 vivían en una pequeña casa en las afueras de Basilea, y en 1990 deciden hacer un fabuloso museo con diseño del genial Arq. Renzo Piano, hubo que llamar a votación a los 1100 habitantes de la comunidad que gracias a Dios aprobaron el proyecto. El edificio es uno de los más bellos que he visto en mi vida, tiene salas con luz cenital y unos jardines maravillosos, que pudieron ser conocidos en 1997 cuando abrió sus puertas con una exposición de Jasper Johns. Cerca de 300 mil personas visitan por año esta maravilla que justifica el viajar a Basilea, donde también hay un maravilloso museo de Arte con obras extraordinarias. Fue también el cofundador de la Feria de Basilea ART BASEL, la más importante del mundo. Falleció a los 88 años y parte de la colección fue enviada a remate en Christie's de Londres en junio de 2011, y los fondos recaudados fueron para la Fundación, en dicha subasta se vendieron más de cien millones de dólares y algunas de las joyas vendidas fueron un Picasso en 17 millones, un Leger en 7, un Matisse en 5, un Gaugin en 10 y en más de 5 millones obras de Renoir, Macke, Kandisky, Magritte y Klee. Curiosamente la única obra que no tuvo comprador es una gran tela de nenúfares de Monet, que por suerte la podemos ver ahora en la fundación. Sus exposiciones son extraordinarias, hace unos días terminó la de Gerard Richter con 153 obras y ahora viene una de Gustave Courbet y luego una de Peter Doig (59) que será seleccionada y armada por el propio artista, como debe ser y no dejar lo mismo en manos extrañas. Cuando tuve la suerte de conocerlo en 1980, me enseñó que un marchand debe siempre comprar y si es necesario vender, pero que posiblemente uno comienza con una obra y nada de deudas y que se muere con miles de obras y quizás miles de deudas. Los grandes marchands de la historia como Lord Duveen, Wildestein, Kanweiler, Leo Castelli, han sido los mayores coleccionistas de la historia y su preocupación nunca ha sido la venta (parece una ironía), sino el dar valor a aquello que no lo tenía o sufría de bajos precios, es como que su función es dar valor agregado a sus tenencias o stock, es por eso que su accionar supera las meras exposiciones en sus salas, son los que generan los libros, los videos, el préstamo de obras a museos o fundaciones o incluso a empresas, sea a través del alquiler o leasing o bien en comodato, en este mundo capitalizado, los artistas necesitan de un gran marchand, sino su obra únicamente será reconocida cuando ellos ya no estén en esta tierra como fue el caso de Van Gogh, cuyo hermano Theo, lo amaba y lo ayudaba, pero pese a trabajar en una gran galería, solo vendió una de sus obras en vida de Vincent. Un marchand como Beyeler compró siempre con audacia y vendió con paciencia, siempre trataré de seguir su ejemplo.

 
*Por Ignacio Gutiérrez Zaldívar, Director - Propietario en Zurbarán y El Casco Art Hotel. Autor de libros sobre temática artística, incluyendo "100 Pintores del Arte de los Argentinos (1799-2006)", "El genio de Fader" y "23 Argentine Artists Now", entre otros.
     

Tags: Palabra Autorizada Ignacio Gutiérrez Zaldívar Arte Ernst Beyeler Picasso