Suscribir Newsletter Facebook Twitter



12°C
Capital Federal
Martes, 21 de Noviembre de 2017

Los riesgos de la trombosis

Gary Raskob, director del Comité para el Día Mundial de la Trombosis de la Sociedad Internacional de Hemostasia y Trombosis, encabezó el lanzamiento.
Gary Raskob, director del Comité para el Día Mundial de la Trombosis de la Sociedad Internacional de Hemostasia y Trombosis, encabezó el lanzamiento.

Un coágulo sanguíneo que se forma en las arterias o venas puede enlentecer u obstaculizar la circulación de sangre e incluso llegar a desprenderse y trasladarse a otros órganos, desencadenando alguno de los tres episodios médicos de origen cardiovascular de mayor gravedad y discapacidad, muchas veces responsables de causar la muerte, que son los infartos de miocardio, los accidentes cerebrovasculares y la trombosis venosa (TEV).

El infarto agudo de miocardio y el accidente cerebrovascular se producen cuando el coágulo obstruye una arteria del corazón o del cerebro, respectivamente, mientras que la TEV se origina por la oclusión de una vena (generalmente de la pierna), con alto riesgo de desprenderse y de viajar por el torrente sanguíneo hacia el pulmón, generando lo que se denomina ‘embolia pulmonar’ (EP). Lo que estos distintos episodios tienen en común es la formación del trombo o coágulo -muchas veces prevenible- y la severidad del cuadro que se presenta, con seria amenaza de discapacidad y muerte y con requerimiento de atención médica urgente.

“Si sumamos las muertes por cualquiera de las manifestaciones que tienen origen en la trombosis, veremos que representan 1 de cada 4 defunciones en el mundo”, manifestó el doctor Gary Raskob, director del Comité para el Día Mundial de la Trombosis de la Sociedad Internacional de Hemostasia y Trombosis, quien visitó Buenos Aires para participar en diversas actividades académicas.
“Los signos que deben disparar una sospecha sobre la posibilidad de padecer un coágulo en una pierna, incluyen dolor o sensibilidad -que comienza generalmente en la pantorrilla-, hinchazón -que abarca el tobillo y el pie-, enrojecimiento y calor. Mientras que si el coágulo migró y se alojó en los pulmones, los síntomas incluyen falta de aire inexplicada, aumento en la frecuencia respiratoria y en la frecuencia cardíaca, dolor de pecho (puede empeorar al respirar hondo), y mareos o desmayos. Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, se recomienda enfáticamente buscar atención médica en forma urgente”, reveló la doctora Andrea Rossi, presidente del Grupo Cooperativo Argentino de Hemostasia y Trombosis (Grupo CAHT).
 
La trombosis venosa no discrimina. Afecta a personas de todas las edades, sexo, clase sociales, o etnias. Por año, en el mundo, se registran unos 10 millones de casos, que dan como resultado entre 100 mil y 300 mil muertes solamente en los Estados Unidos, y 544 mil en Europa. En los Estados Unidos y en el Reino Unido, la TEV cobra más víctimas fatales que la sumatoria de los fallecimientos por SIDA, cáncer de mama, cáncer de próstata y por accidentes de tránsito.
 
“Un coágulo sanguíneo en la pierna o pulmones puede ocurrirle a personas de cualquier edad, sobre todo en aquellos casos en que por diversas causas (cirugías, enfermedades, y otras) deben permanecer quietos o con escasa movilidad durante muchas horas. Sin embargo es más frecuente en personas de edad avanzada: por ejemplo, un individuo de 80 años de edad tiene un riesgo entre cinco a seis veces mayor que uno de 40. La recomendación es moverse y mantener una vida activa posible de acuerdo a las posibilidades de cada uno”, sostuvo la doctora Patricia Casais, coordinadora del Comité para el día Mundial de la Trombosis del Grupo CAHT y ex presidenta del Grupo CAHT.
Sin embargo, los especialistas reconocen que más de dos tercios de los casos de trombosis venosa se dan en los propios centros asistenciales, en ocasión de internaciones prolongadas –por ejemplo, debido al reposo en cama o por enfermedades graves– o por cirugías inmovilizadoras, como cirugía mayor de cadera o rodilla (casos de fractura o reemplazo de cadera o rodilla), cirugía abdominal mayor (por ejemplo, cirugía por cáncer de colon) o cirugía torácica  y cirugías neurológicas (como las de cerebro o de médula espinal). Lo cual hace de la TEV la primera causa de muerte hospitalaria prevenible.
Entre otros factores de riesgo para desarrollar trombosis venosa, se destaca poseer algún familiar directo que haya tenido una trombosis sin causa aparente, el consumo de tabaco y de alcohol y la obesidad. El riesgo de trombosis venosa es dos a tres veces mayor en personas obesas comparado con personas de peso normal. Particularmente para la mujer, incrementan también las probabilidades el uso de medicaciones que contienen hormonas, como los anticonceptivos orales y las terapias de reemplazo, o haber dado a luz un bebé recientemente.
 
“Debemos tener en cuenta también que permanecer en reposo o hacer un viaje largo en avión o en automóvil sin poder moverse ni caminar, son casos típicos de falta de movimiento que pueden aumentar el riesgo de TEV. Es importante ser proactivo, estar en movimiento. Averiguar si uno está en riesgo y hablar con su médico para saber si necesita algún tipo de terapia preventiva, especialmente en casos de internación hospitalaria o cuando la persona va a someterse a alguna intervención quirúrgica”, insistió el doctor Raskob, quien también es decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Oklahoma, y completó: “Cuando uno va a estar quieto cuatro horas o más durante un viaje o incluso por estar sentado trabajando, debe tomarse unos minutos para levantarse, estirar las piernas y caminar un poco”.
 
“Las principales medidas para reducir el impacto de la trombosis consisten en recibir un diagnóstico y tratamiento temprano en aquellas personas con síntomas, y llevar a cabo conductas de prevención en quienes no presentan síntomas pero que se encuentran en riesgo de sufrir este tipo de coágulos”, refirió la doctora Rossi.
Las medidas de prevención para aquellos pacientes considerados ‘de riesgo’ incluyen a) medicación que evite la formación de coágulos (anticoagulantes); b) uso de dispositivos mecánicos (medias de compresión, dispositivos de compresión neumática intermitente en las extremidades inferiores); y c) que el paciente internado se mueva, camine o mueva las piernas a menudo.
Una vez producida la trombosis venosa, el tratamiento consiste en la administración de fármacos anticoagulantes y el uso de dispositivos mecánicos.
En cuanto al impacto de la TEV, no sólo afecta a cada paciente y a su grupo familiar, sino que también hay implicancias económicas significativas. Los estudios médicos que se realizan para llegar al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, así como las internaciones prolongadas del paciente, el tratamiento médico de control y los casos de TEV recurrente, se traducen en elevados gastos en salud.
No obstante, si el sistema de salud se enfoca en la prevención, estos gastos podrían evitarse mejorando la calidad de vida del paciente y evitando víctimas fatales. Algunos países ya han comenzado a implementar políticas y protocolos que estandarizan el abordaje de la TEVe incluso incentivan su prevención en el ámbito hospitalario.
 
Pedro Caamaño Rial / @PeterPrensa
     

Tags: Día Mundial de la Trombosis SIDA cáncer accidentes de tránsito trombosis venosa (TEV) Gary Raskob Sociedad Internacional de Hemostasia y Trombosis Andrea Rossi Patricia Casais Trombosis