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Lunes, 11 de Diciembre de 2017

¿El Fin del Pochoclo?

¿Una imagen en extinción?
¿Una imagen en extinción?

De arranque te digo no. No se puede comer una tira de asado con fritas en un cine. Dejando de lado ese asterisco, pasemos a analizar una noticia que nos llega desde Estados Unidos, cuna del entretenimiento por antonomasia. En el gran país del norte están buscando una alternativa al balde pochoclo para comer en el cine, y el debate se armó.

Primero lo primero: el origen. Como decía la abuela, la necesidad es la madre de todos los inventos. El primer auge del cine se dio promediando la primera mitad del siglo XX y en los EEUU coincidió con la Gran Depresión vivida en los años 30´s. En ésa época, el divertimento a gran escala se convirtió en el escapismo ideal para olvidar penurias, y si ése divertimento se acompañaba con algo barato para comer, cuánto mejor. Así nace un alimento tan barato como rendidor: el maíz inflado, o como bautizaron los yanquees: Maíz Pop, o sea, Pop-Corn.

Pero los mismos vecinos del Norte hoy quieren liquidarlo, ¿por qué? Hoy ya no se vive en crisis, al menos allá, y los cines ven en el alimento opciones mucho más rentables que un simple balde de pochoclo, el cual además ya no cotiza tan alto entre los espectadores, ávidos de nuevas experiencias gastronómicas en las salas.

Varios los productos que empiezan a aparecer, y de los más extraños. Uno de ellos es Edamame, fabricado por EdaMovie, que básicamente es soja cosechada cuando aún está verde. "La gente quiere algo divertido y alegre", apunta Ron Law, exdoctor y creador del producto, al que denomina "fingers naturales".

No son pocos los que se interesan por cada vez más sanos, naturales y bajos en grasa, como dicho Edamame, aunque obviamente a la hora de entretenerse muchos obvian las calorías y van por cosas más deliciosas. Durante la CinemaCon, una convención anual para operadores de cine y teatro celebrada en Las Vegas, surgieron propuestas más que tentadoras, como churros con sabor a Oreo, galletas saladas o chips con salsa cheddar y bacon.

Todo este camino, que arrancó con simple maíz inflado y luego se separó entre productos sanos y aquellos rebosantes en calorías, termina en una sola estación: la cena en el mismo cine. Y a esto apunta AMC Entertainment Holdings, una de las cadenas de cine más grandes de los EEUU.

Su centro más popular, en New Jersey, puede servir más de 4.000 platos cada sábado. El menú más vendido incluye fajitas y hamburguesa con queso. Su medida requiere que los acomodadores se hayan adaptado, convirtiéndose en camareros que entregan la comida discretamente mientras se emite la película.

En este sentido las empresas buscan productos sencillos, que se puedan comer con una sola mano. Los bocadillos, por ejemplo, siguen siendo alternativas arriesgadas. En este sentido, uno de los productos de más éxito son las hamburguesas perrito de Uncle John: una mezcla de carne de ternera y cerdo, con bacon y queso, que se sirve de manera alargada, con forma de pancho, para comer más fácil.

Como toda tendencia renovadora, algunos le ven las contras. ¿Cuál es la más usual? La limpieza. Aún más que la necesidad de renovar las butacas para tener espacio para comer, la cuestión de recoger los restos es vital para las salas cinematográficas. Barrer un poco de pochoclo caído bajo los asientos era fácil, pero limpiar los asientos de más de 100 comensales y sacar las manchas en tiempo récord antes de la siguiente función en un desafío a considerar.

Mientras tanto solo puedo pensar en cómo adaptarlo a nuestro país. ¿Se comerán hamburguesas como en USA o iremos a algo más nuestro como las empanadas? Quién te dice, algún día escucharemos el “A los Chori… A los Chori…” en pleno cine.

 
Rodrigo San Miguel
@RodrigoSanMigue
Dbiz.today
     

Tags: Rodrigo San Miguel Cine entretenimiento PopCorn EEUU