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Lunes, 11 de Diciembre de 2017

Debutó un octogenario

80 años de chocolate
80 años de chocolate

No se espanten los amigos de La Virginia, creadores del “Me tomo 5 mimutos… me tomo un té”, pero la gente de Kit Kat tiene patentado hace rato un similar slogan “Tomáte un respiro, tomá un Kit Kat”. La publicidad argentina viene de los ochentas, el famoso chocolate anglosajón también, pero de los ochenta (años) de edad.

Varias marcas foráneas fallaron en el intento de instalarse en el gusto de los argentinos, especialmente en el de los dulces. Pero aún hoy, el inconsciente colectivo tiene más cariño por lo que ya no están o que hoy no gozan de buena salud. Ejemplos: Tubby 3 y 4, el Jack, el chicle Jirafa, la Bananita Dolca… y las firmas siguen.

En ése ambiente, parecería difícil el desembarco de una marca que quiere imponer su know how de casi un siglo para meterse en la boca de los argentinos.

El formato de Kit Kat actual, el del bloque de cuatro barritas de chocolate, tuvo su particular nacimiento un 29 de agosto de 1935 en una fábrica de York, Inglaterra. Pero fue antes, en 1911, cuando Rowntree, la compañía creadora de la marca, registró los nombres Kit Cat y Kit Kat.

Los nombres tenían su origen en el Kit-Kat Club, una reunión de asociaciones políticas y literarias del siglo XVII que tenían su base en un bar regentado por un tabernero llamado Christopher Cat. Rowntree introdujo la marca Kit Cat en los años veinte, en un formato de caja de chocolate que no duraría demasiado tiempo en el mercado. Todo cambió en los años treinta, cuando un empleado de la fábrica utilizó el buzón de sugerencias de la compañía para dar a conocer su idea: ¿por qué no elaborar un chocolate que un trabajador pueda llevar cómodamente en su tartera? Rowntree recogió el guante y a partir de aquel año 1935 comenzó a poner a la venta en Londres y el sureste de Inglaterra lo que entonces nació bajo el nombre de Rowntree’s Chocolate Crisp. Eso sí, los colores rojo y blanco ya dominaban, como hoy, su envoltorio. Dos años más tarde el producto se empezó a vender bajo el nombre de Kit Kat Chocolate Wrisp, ya con el diseño ovalado de su logotipo. Fue el mismo año en que se empezó a utilizar la palabra break en sus anuncios. En inglés, el término tiene un doble significado que se adaptaba a la perfección al espíritu del producto: romper, aludiendo a su crujido característico, y descanso, dando pie al que más tarde acabaría siendo su histórico eslogan publicitario.

Recién se comenzó a vender en el exterior en 1950, cuando llegó a Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Canadá. En EEUU aterrizó en 1970, después de que Rowntree llegara a un acuerdo con Hershey Corp. para comercializarla en el país, empresa que hoy en día sigue teniendo sus derechos allí. Lo mismo ocurrió en Japón con el fabricante Fujiya, que después compraría Nestlé. Para entonces ya se conocía por su “tómate un respiro, toma un Kit Kat” (Have a break, have a Kit Kat). La idea fue de Donald Gilles, de la agencia de publicidad JWTLondon, en 1958, y desde entonces la marca la utilizó siempre en sus campañas, adaptándola a los más de 70 países donde se consume hoy en día.

El éxito no se detuvo, llegando hoy a un consumo de 650 barritas por segundo en el planeta, y sabores tan extraños como wasabi o té verde, como sucede en Japón, donde el Kit Kat es un verdadero furor.
 
Rodrigo San Miguel
@RodrigoSanMigue
Dbiz.today
     

Tags: Historia de marcas Kit Kat Golosinas