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Lunes, 24 de Abril de 2017

Carta a los bizers de la primera, de la última y de todas las horas

Hoy nace DESTEFANO, a secas
Hoy nace DESTEFANO, a secas

Desde hace cuatro años lancé un club de información y networking llamado Ristretto, que no tiene publicidad porque es por membresía. Allí hago foco en primicias, silver bridges y cruces de networking.

No suelo poner el mismo día lo mismo en el Ristretto y el dbiz.today.

Hoy será el primero, y quizás el único día que lo haga.

Verás que lo justifica. 

Esto dice el Ristretto de hoy.

Porque no tenía una empresa, y porque no había nacido YouTube, nunca imaginé en 1991 que iba a recurrir al archivo digital para volver a ver esa publicidad del Banco Río que te invito a volver a ver pinchando ACÁ.

“Un buen nombre es lo más valioso que uno puede tener” me alegró la mañana.

Desde hace trece años intenté “desdestefanizar” la compañía que con enorme esfuerzo construimos con mi mujer.

Le pusimos mucho músculo para lograrlo.

Creamos productos diferentes, desarrollamos y registramos con Berton Moreno decenas de marcas creativas, sumamos (y aún mantenemos desde hace una década) a profesionales muy valiosos en el equipo.

Pero algo no cambio.

Nuestro cliente (para nosotros el lector, el bizer, el networker, el shortcuter, el ristretter, el oyente, el televidente y todos los “ter” o “ente” que quieras imaginar) llamaba los productos por su nombre, como lo decía el Río, hoy Santander.

La frase “Vi lo que pusiste en el Destéfano’”, o “¿viste lo que dijo Destéfano?” sin diferenciar programa, newsletter, diario, revista, meeting, conferencia o red social, se repitió una y mil veces en estos años que fueron pasando.

Como las canas que florecen con el tiempo, fue irremediable tomar el sendero que te voy a contar.

Me resistí durante todo mucho tiempo, hasta que a mediados de 2016 lo consulté con la almohada primero, con la patrona después, con el equipo para ver si sentían lo mismo que yo, y al final con profesionales que usan más la razón que el corazón, como son Luis Rey y Gustavo Koniszczer, cerebros de FutureBrand.

Cronómetro en mano, Luis y Koni dijeron al unísono en La Cátedra: tu empresa se tiene que llamar DESTEFANO.

Siempre mi mujer me lo dijo y me resistí. Viste como somos los hombres. Nos resistimos como pez en el anzuelo antes de llegar al “Sí, querida”.

En 2006, cuando Gabriel Griffa hizo el, al menos para mí, inolvidable prólogo de mi ópera prima “Saberlo es Negocio” que puedo mandarte on demand (pedimelo a mi mail y te lo envío) si lo querés leer o releer, me llamó la atención de que usó dos veces el nombre Claudio y QUINCE el apellido DESTEFANO.

Demasiadas señales, y muy claras, me llevaron cual lazarillo a tomar una decisión.

Desde hoy, BIZERS será simplemente razón social, y la marca con la que voy a lacrar cada uno de mis productos y servicios será DESTEFANO a secas.

Lo verás en el Ristretto, en el dbiz.today, en los almuerzos de networking DESTEFANOnet, en la división de conferencias DESTEFANOspiking y en todo lo que se me vaya ocurriendo de aquí en adelante.

Colores frescos, celeste Pantone 1095 y naranjita Pantone 3507 (aunque a simple vista parece amarillo Boquita), emoción enorme y responsabilidad plena.

Es tu nombre, stupid”, hubiera dicho Bill cuando peleaba con George.

Y como si esto fuera poco, la cereza del postre, al menos para mí, es que aunque lo decidí antes del 21 de enero, se convierte en un orgullo que mi empresa se llame con el apellido que mi padre me dejó como legado y me enseñó a honrar cada minuto de mi vida.

Hoy, querido viejo, leé desde el cielo ese apellido que me regalaste con letras cada vez más grandes.

Desde hoy no tengo red. Ya no me puedo esconder debajo de otro paraguas.

Desde hoy podrás escribirme a Claudio@destefanobiz.com y me encontrarás ahí, como siempre, pero con el pecho más inflado.

Claudio Destéfano

    

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