Suscribir Newsletter Facebook Twitter



11°C
Capital Federal
Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Certificaciones de sustentabilidad: ¿antídoto contra el greenwashing?

By Pablo Cortínez

Las certificaciones de sustentabilidad para ciertas materias primas constituyen un reaseguro para un grupo de consumidores cada vez más demandantes de productos sustentables. Para las empresas que certifican productos implica, entre otros beneficios, fidelizar clientes y acceder a ciertos mercados.

La creciente preocupación por el cuidado del ambiente tiene su correlato en una mayor demanda de productos sustentables por parte de quienes se muestran más sensibles al deterioro de nuestro planeta. Este grupo de consumidores, si bien aun minoritario, es cada vez más numeroso, y exige productos que no sólo se pinten de verde, sino que realmente sean producidos de manera sustentable. Según una encuesta realizada por la consultora Nielsen (Nielsen Global Survey q1 2013) en 58 países, la predisposición de consumidores finales a pagar más para adquirir productos fabricados por empresas socialmente responsables se incrementó 22% en tres años. Algunos datos analizados por regiones resultan sorprendentes. Argentina ocupa el puesto 23, siendo el último entre los países encuestados en la región. En esta tónica, la 1° Encuesta Nacional Ambiental realizada por Vida Silvestre junto a Poliarquía Consultores arroja que un 85% de los consultados está dispuesto a comprar productos sustentables aún cuando sean más costosos.  Sin embargo, los consumidores responsables se formulan preguntas tales como: ¿quién garantiza la veracidad de aquellos productos que se promocionan como sustentables? , ¿cómo saber que no se trata sólo de productos del marketing?

Afortunadamente, desde hace años existen certificaciones de sustentabilidad que contribuyen a que las buenas prácticas productivas tengan un sello de calidad ambiental en el cual los consumidores puedan confiar. Su crecimiento se ha visto favorecido por el apoyo de grandes empresas globales: Ikea, Mc Donald’s, Mars, entre otras, y por la labor de ONGs.

En función de las certificaciones disponibles en el mercado y de las características productivas de nuestro país, las certificaciones de este tipo con mayor grado de penetración son FSC (Consejo de Manejo Forestal), RTRS (Asociación Internacional de Soja Responsable) y, con menor inserción, MSC (Pesca Sostenible Certificada). En lo relacionado con la carne vacuna, el proceso para lograr acuerdo internacional entre los diversos actores del sector está en marcha. A nivel local, con la participación de Vida Silvestre, se ha logrado establecer un conjunto de buenas prácticas ganaderas que garantizan el cuidado de los pastizales autóctonos y que, a la vez, ha demostrado generar un incremento en la productividad. En otras latitudes tienen arraigo certificaciones análogas para diversos productos: aceite de palma, azúcar, lana, atún, por mencionar algunos. En mercados exigentes de varios países, algunas de estas certificaciones se han transformado en un requisito para ingresar a esos mercados, o bien para permanecer en ellos.

La propuesta es compatibilizar la producción con la conservación. Vida Silvestre trabaja con el objetivo de contribuir a que estas prácticas se difundan, sean adoptadas y alcancen escala, para generar impactos relevantes. Las certificaciones de sustentabilidad no constituyen un fin en sí mismas: son una herramienta más para contribuir a la conservación de la biodiversidad.

 

*Pablo Cortínez es Coordinador de Ambiente y Negocios de Vida Silvestre

     

Tags: Pablo Cortínez sustentabilidad Vida Silvestre Nielsen greenwashing medioambiente