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Sábado, 21 de Octubre de 2017

Turistas estadounidenses en Cuba

La industria del turismo es uno de los pilares de la economía cubana.
La industria del turismo es uno de los pilares de la economía cubana.

La industria del turismo es uno de los pilares de la economía cubana, con ingresos por encima de los 2.500 millones de dólares, y de ella dependen miles de empleos en el sector hotelero, así como también beneficia a los trabajadores involucrados en la renta de habitaciones de casas particulares, los taxis o artesanos.

Pese a tener limitaciones para llegar a Cuba por parte de su país, el arribo de visitantes estadounidenses a la isla se incrementó en un 54% en el período de enero a julio, una cifra que va de la mano con el histórico deshielo entra la nación caribeña y Washington.

Un trabajo del economista y profesor de la Facultad de Turismo José Luis Perelló indicó que llegaron a Cuba 88.996 estadounidenses -entre el 1° de enero y 26 julio de 2015-, en los primeros siete meses de la normalización diplomática binacional tras 50 años de ruptura. En el mismo lapso de 2014 habían llegado 57.768 personas. La cifra no contempla el arribo de los cubanoamericanos, que según el experto fue de 164.368 personas en igual período de enero a julio.

Cabe recordar que la Guerra Fría convirtió el Estrecho de Florida en un escenario de amenaza de confrontación nuclear y una tumba de miles de balseros que buscaban una mejor vida en Estados Unidos. Ahora, la normalización de la relación entre Estados Unidos y Cuba que durante años fue problemática está transformando de nuevo el espacio marítimo de 145 kilómetros (90 millas) entre ambas naciones en una zona de recreo para cruceros gigantescos y llamativos yates de lujo.
 
Por primera vez en décadas, el gobierno estadunidense está autorizando un rango amplio de viajes marítimos de gran escala a Cuba. Desde que se inició la distensión el año pasado, el gobierno del presidente Barack Obama ha emitido permisos a decenas de embarcaciones, al menos a cinco compañías de transbordadores, a cuatro líneas de cruceros y a la empresa de Palm Beach que rentó el Still Water. El yate de 24 metros de largo (78 pies) tiene internet satelital, cuatro camarotes y un bar.
 
"Es una pequeña burbuja. Uno puede tener las comodidades de casa en La Habana", dijo Jim Friedlander, presidente de Academic Arrangements Abroad, grupo que ayudó a organizar el viaje.
 
Funcionarios de turismo de Cuba y aficionados y empresarios estadunidenses vinculados al paseo en embarcaciones se frotan las manos ante el posible retorno de los días de fiesta previos a la revolución socialista en la isla, cuando miles de estadunidenses adinerados navegaban anualmente a La Habana para gozar de largos fines de semana de esparcimiento tropical.
 
El turismo en sí sigue siendo ilegal bajo el embargo. El corredor de yates Paul Madden recibió permiso del gobierno de Obama el mes pasado para operar renta de yates para viajes de "persona a persona" con guías de los gobiernos estadunidense y cubano que conjuntamente acompañarán a grupos a través de actividades de todo un día en tierra para fomentar la interacción entre ciudadanos cubanos y estadunidenses. Cruceros con licencias nuevas operarán bajo el mismo modelo.
 
El aumento de los viajes en embarcaciones de esparcimiento es una señal del ansia de los dos países para que la normalización de relaciones sea irreversible para gobierno futuros, dijeron expertos. “La eliminación de las restricciones al turismo náutico, por parte del gobierno de Estados Unidos, como parece que sucederá en un corto plazo, no sólo abriría las puertas a los yatistas y demás turistas estadunidenses; sino a muchos yatistas de otros países y clubes náuticos", auguró José Luis Perello, un profesor de Turismo de la Universidad de La Habana.
 
 
Pedro Caamaño Rial / @PeterPrensa
     

Tags: Cuba turismo Estados Unidos yates y cruceros José Luis Perelló José Luis Perello Paul Madden La Habana Jim Friedlander Still Water Estrecho de Florida Palm Beach
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