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Miércoles, 28 de Junio de 2017

Soy viajero, no turista

Por Karina Pontoriero

Turistas vs viajeros
Turistas vs viajeros
Vos no te vas de vacaciones”, me espetó hace tiempo un ocasional compañero de ruta en medio de una acalorada discusión porque yo quería salir a primera hora para aprovechar el día, mientras él prefería dormir hasta las 11 para descansar. Esa acusación me definió. Y comprendí por qué, cuando viajo, prefiero relegar horas de sueño con tal de conocer más en profundidad un lugar.
 
Y es que, señores, los que somos viajeros buscamos diferenciarnos de los que son turistas. No es que unos seamos mejores que otros, simplemente somos distintos.
 
 
A saber:
 
  • El viajero se toma su tiempo para recorrer. Puede quedarse horas mirando el horizonte, el vuelo de un pájaro o un mural callejero que lo haya hipnotizado.
  • El viajero suele usar el transporte público y cruzarse en interminables charlas con los locales; les pregunta sus costumbres y cuáles son los sitios donde van a comer porque, claro, ellos siempre están al tanto de los mejores y más económicos lugares.
  • El viajero no pisa un shopping, va a las ferias. Si son callejeras, tanto mejor. No sigue una ruta determinada, se deja llevar por las ganas y la intuición, ama “perderse” en la ciudad y sabe cuándo guardar la cámara de fotos para ver con sus propios ojos.
  • El turista, en cambio, suele visitar los lugares consagrados, esos que nunca fallan. Un turista en Buenos Aires visita el Obelisco, Puerto Madero, el circuito gastronómico de Palermo y Plaza de Mayo, por citar un ejemplo.
  • El turista prefiere descansar en cómodas camas y comer en lugares de moda. Va a lo seguro: cree que es mejor pagar por una excursión antes que ir a la deriva, intentando descifrar un mapa más ancho que el diario La Nación. Saca selfies y fotos, casi compulsivamente, en cada sitio que pisa (¿Vieron un contingente de japoneses con cámara en mano? Bueno, algo así).
  • Los turistas tienen un cronograma armado casi milimétricamente. Veinte minutos acá, una hora más allá, 30 minutos para recorrer aquel sitio.
  • Los turistas gastan más que los viajeros, buscan servicios y comodidades. ¡Y está bien! Trabajamos un año entero, disponemos de 15 días de vacaciones, nos merecemos una vida de confort.

Repito que estos son estereotipos, no es mi intención estigmatizar (palabra muy de moda últimamente) a uno u otro. De hecho, todo viajero en algún momento es  un poco turista, aunque no siempre se da a la inversa.

En mi caso, no hay dudas. Yo me dejo llevar. Como me dijeron hace tiempo, en medio de una discusión: Yo no me voy de vacaciones, me voy de viaje.

 

Karina Pontoriero

@karinaponto

     

Tags: viajes turismo experiencias Karina Pontoriero
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