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Miércoles, 13 de Diciembre de 2017

La moda y las empresas de familia. Protección legal y límites.

Por Lucía Spagnolo.

1.-La profesionalización de la industria de la moda.
Cabe resaltar que, según alguna estadística de unos años atrás, el gasto de los consumidores en moda alcanza a un trillón de dólares en ropa solamente. Y por otro lado la especialización en moda de todas las profesiones, a lo que llamamos la profesionalización de la industria de la moda.Así, resalta Pamela Echeverria, que en los últimos años podemos ver cómo alrededor de la industria se han desarrollado carreras y profesiones que no son nuevas pero ahora aparecen renovadas y enfocadas: fotógrafos de moda, periodistas de moda, marketing de la moda, y así tantas otras más que se interesan no sólo en brindar los servicios que le son típicos al sector, sino en incorporar un agregado: su centro de atención es la industria misma y sus particularidades. Asimismo entendemos que el desarrollo económico y social de la industria en franco crecimiento debe ser acompañado con la profesionalización de la empresa y en particular las de origen familiar.

2.-Las empresas familiares.
Es así que las empresas familiares son aquellas integradas por una familia que es su propietaria y trabaja en ella y que y vive de la economía generada por la empresa. Ellas tienen una visión a largo plazo cual es el traspasar ese patrimonio familiar a través de las distintas generaciones, constituyendo un pilar fundamental para ello el otorgamiento de un reglamento interno, denominado Protocolo Familiar.
Ese instrumento se genera una vez transcurrido el proceso consensuado entre los integrantes de toda la familia empresaria durante el cuál se dictan normas, pautas, cláusulas precisas claras y concretas, para la mejor permanencia de los integrantes de la familia en la Empresa, de manera tal de preservar una convivencia familiar loable y el traspaso del capital y patrimonio social a las sucesivas generaciones.-
De allí la importancia de utilizar las herramientas tanto en la organización del negocio como en la prevención del mismo, y de esta forma compatibilizar las mayores debilidades que decantan en la altísima mortalidad de las empresas familiares, a través de ordenar las flaquezas emocionales, típicas de la relación inter familiar, (mi padre quiere más a mi hermano que a mi) con las racionales, propias de la empresa, (no puede ocuparse un cargo en la empresa que no sea productivo).
Sin perjuicio de diversas situaciones diarias, lo cierto es que la prevención en el marco del desarrollo de la actividad empresarial juega un rol trascendental en la estabilidad de la economía de la hacienda.
Así en el protocolo familiar mencionado deben estar resueltos y preestablecidos diversos tópicos tales como el rol que tendrán los familiares que trabajan en la empresa, como los que no prestan servicios. Los sueldos de cada uno de ellos, y sus pautas. Rol de los parientes políticos, etc. Pero el que en el caso quiero resaltar es que refiere a la transferencia en la gestión del líder y en la propiedad.
Así ante la salida de quien está a cargo de la empresa o un accidente imprevisto, o el deceso, es importante que ello no constituya un derrotero hacia el cierre de la fuente de actividad económica.
Es en tal sentido que aconsejamos, como puntapié inicial, insertar algunas de las cláusulas establecidas y consensuadas en el protocolo dentro del estatuto social, de manera tal de otorgar valor legal a las mismas para el caso de incumplimiento por parte de alguno de los integrantes de la familia empresaria.
También podrá realizarse un fideicomiso accionario, designando al fiduciario como mandatario controlador del protocolo familiar.
3.-Prevención y protección de la propiedad intelectual.
Tanto al inicio del emprendimiento de la actividad creativa como en el desarrollo posterior de la explotación, los hechos del entorno del emprendedor dan lugar a innumerables situaciones que tienen efectos jurídicos.
Sin embargo es fácil advertir la falta de prevención en la protección de los derechos, sobre todo en cuanto a la negligencia o desatención en la falta de registración de los derechos de propiedad intelectual: omisión en registrar las marcas, diseños, etc. desconocimiento en la comercialización on line, derechos del consumidor, contratos, relaciones con el personal, falta de prevención en cuanto a la protección patrimonial etc. En función a ello es necesario que se promueva la información y llegue a la cabeza de quienes están a cargo de la gestión del negocio haciendo la estructura negocial en forma progresiva y oportuna evitando el litigio en puerta permanente.
En ese sentido será el creativo, emprendedor, quien deberá informar la visión del negocio de manera tal de poder desarrollar un encuadramiento justo y aplicable a su negocio. Para ello será necesario que el asesor jurídico se tenga para si las herramientas necesarias en la totalidad de las áreas que sea necesario en el momento de la toma de decisión. Debe contar en particular con la experiencia en la actividad de la moda que no es ni similar al resto de las actividades por las especificidades que conlleva la misma. A ello cabe agregar los innumerables sucesos de los últimos tiempos sobre todo en materia de expansión y actividad comercial que la globalización y la tecnología han traído al mundo. Sucede en particular con las ventas realizadas a través del comercio electrónico, en las cuales conlleva a una serie de situaciones ambiguas desde el punto de vista por ejemplo de la tributación y cuál es la ley aplicable en caso de eventuales reclamos o conflictos con motivo o por el hecho de la compraventa. Cabe agregar que en todos los tópicos nos encontramos con situaciones de falta de encuadre jurídico por lo que será necesario recurrir a un experto en la materia.-
4.-Moda rápida y Responsabilidad social empresaria.
Últimamente, la aceleración de la moda, la moda rápida o “fast fashion”, nos ha dejado sin modo de pensamiento y reacción. Tiempos que han superado todo análisis, hasta hace unos años en que se descubren varios tópicos: 1) contaminación en exceso; 2) calentamiento global; 3) presión laboral a insignificantes salarios; 4) etc.
Todo ello producto de la excesiva industrialización que se torna infinita e innecesaria a la hora del necesario consumo. ¿Qué habrá pasado que desde hace varios años se haya comenzado a concientizar sobre estos temas?
Si hablamos de la actual situación en la industria vemos que por un lado si bien las prendas de venta masiva son menos onerosas, ello conlleva a una práctica abusiva con precios depredatorios mediante los cuales se encuentran solapados innumerables derechos de trabajadores, y en particular bordeando el trabajo esclavo, con los sucesos que conocemos diariamente, que si bien entiendo de los esfuerzos de los gobiernos para erradicarlos talleres clandestinos, se reproducen sucesos drásticos tales como en extremos muertes de personas sometidas a la degradación en lugares de trabajo infrahumanos. La tendencia de opinión viene permanentemente bregando en la actividad de la moda por la reducción de la velocidad de realización de prendas hacia una moda más lenta o de autor. La inspiración del Fast Fashion de otrora ha caído en desgracia y hoy el mundo reclama un punto de inflexión y una vuelta de timón hacia otros horizontes y visiones intentando permanentemente concientizar a la sociedad y a los consumidores hacia una moda Slow Fashion. Y en el tal sentido es fundamental la tarea que tenemos como profesionales conocedores de la especialidad, no para impedir el crecimiento de la industria, sino para concientizar a los directivos y propietarios de empresas que se puede crecer sin generar daños a terceros o al medioambiente. Desde ese lugar la inmediatez en las relaciones entre los trabajadores con los superiores deben tener un contacto fluido en las necesidades básicas acerca del crecimiento sostenido de la empresa, a través de la responsabilidad social empresaria se viabiliza una salida conjunta en el sentido de que progresivamente se pueda erradicar el trabajo esclavo y la creación de prendas sustentables.
5.-Las Empresas “B” como opción.
Es que donde no ha llegado jamás el Estado tanto por negligencia falta de visión o previsión, la empresa privada va supliendo estos desajustes y va creciendo de manera más solidaria en el entendimiento de que su crecimiento pasa también por el crecimiento de los actores que hacen incrementar en forma conjunta las utilidades de la empresa. Así ha surgido el concepto de empresas B, extraído de “benefit corporations” o “B Corp” (empresas beneficiosas) surge del derecho norteamericano, son empresas que, mediante ideas innovadoras, producen para el mercado determinados bienes y servicios generadores de un impacto material positivo en la sociedad y el medio ambiente. Dichas empresas desarrollan además prácticas de gran responsabilidad social con sus empleados, proveedores, clientes y entorno .No son entidades de bien público sino empresas comerciales que, sin importar la forma jurídica, tienen fin de lucro y reparten dividendos a sus propietarios, pero en sus decisiones privilegian la maximización del cumplimiento de su objetivo social por sobre el incremento de ganancias.
Las empresas B son el fruto de un verdadero “movimiento”, originado en las grandes crisis del sistema capitalista en Europa y en América, inicialmente creadas con el objeto de la reinserción laboral de los desempleados y de superar la exclusión social. Se destaca en su breve historia la creación en el año 2007 del “B-lab” (www.bcorporation.net), que pasó a ser una comunidad global integrada por más de 875 empresas B, pertenecientes a más de 60 industrias y en 29 países.
Se trata de un nuevo “modelo de negocio”, bajo altos estándares de transparencia en su gestión social y ambiental, donde el concepto de “éxito” no se mide por los dividendos sino por el mayor impacto material positivo en la sociedad y en el medio ambiente.
O sea que consiste en solucionar una necesidad social en forma innovadora, tener impacto social, pero a su vez ser empresas rentables, no solo para repartir beneficios, sino para ser sostenibles económicamente y poder continuar sus actividades.
A nuestro juicio, una excelente opción para profesionalizar y dar equidad a la industria de la moda puede estar en que las empresas familiares que la integran asuman la forma de Empresas B.
 
* Abogada (UBA). Especialista en Derecho Tributario (U. Austral). Vocal del Instituto Latinoamericano de la Empresa Familiar y Consultora de Empresas Familiares del IADEF. Litigante y Asesora de Empresas. Titula del Estudio “Favier Dubois & Spagnolo” (www.favierduboisspagnolo.com).-Vocal de la Fundación Derecho y Moda
     

Tags: Palabra Autorizada Lucía Spagnolo Moda Empresa familiar