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Miércoles, 20 de Setiembre de 2017

Los 10 Hoteles más raros del mundo

¿Dormiría en una grúa, en una prisión? ¿Y en un palacio de sal? ¿En un hotel con forma de perro? No siempre los mejores hoteles son aquellos que están rodeados de lujo, sino mirá este particular ránking.

  1. Montaña Mágica Lodge (Chile): Probablemente la rareza de este hotel resida en su «excesiva» belleza (tanto interior como exterior) y en el hecho de estar tan mimetizado con el paisaje, que se erige como una gran «montaña-hotel» (con cascada incluida). Todas sus habitaciones están revestidas en madera y ofrecen impresionantes vistas. No podía ser de otra forma si tenemos en cuenta que este hotel es parte de la reserva biológica Huilo-Huilo, ubicada en Neltume, Región de los Ríos, Chile. La reserva forma parte de la imponente Patagonia chilena, concretamente de la ecorregión valdiviana que alberga un paisaje único de frondosos bosques templados lluviosos (uno de los siete que quedan en el planeta).
  2. Hotel Langholmen (Suecia): ¿Alguna vez soñó con estar en prisión? Probablemente no. Pero jugar a ser «prisionero por un día» puede ser una buena anécdota que añadir a su viaje. El hotel Långholmen, ubicado en la isla del mismo nombre en el centro de Estocolmo, permite vivir esta experiencia. Una antigua cárcel cerrada en 1975 que no ha sido derribada para construir el hotel sino solo reformada, es el escenario perfecto para aquel viajero que quiera sentir cómo es vivir «tras las rejas». Eso sí, se trata de prisioneros/viajeros de lujo ya que el hotel ofrece cómodas camas, luminosas habitaciones con todas las facilidades y un restaurante (desayuno incluido) que ofrece lo mejor de la cultura gastronómica sueca.
  3. Dog Bark Park Inn (Estados Unidos): Conducir por una extensa y solitaria carretera, intentando escapar del bullicio de la ciudad y de la rutina, y encontrarse al Beagle más grande del mundo, podría ser parte de un sueño. Y si además resulta que el canino alberga cómodas camas en su interior (incluido su hocico), la historia puede tornarse propia del sueño más descabellado, pero en Estados Unidos, es real. El Dog Bark Park Inn es un hotel con forma de perro (Beagle concretamente) situado en Cottonwood, en el centro norte de Idaho.
  4. Hotel Arlanda-Jumbo Stay (Suecia): Para los amantes de la aviación y como demostración para los que creen que dormir cómodamente en un avión es imposible, Jumbo Stay ofrece un alojamiento único dentro de un jumbo jet modelo 747-200 construido en 1996 y que fue operado por una compañía aérea sueca. El avión-hotel se encuentra en el aeropuerto de Estocolmo Arlanda (a 42 kilómetros del centro de la ciudad). Una de las habitaciones “estrella” es la que está en la propia cabina del avión, que es en suite y posee amplias vistas a las pistas del aeropuerto. Se puede dormir en habitaciones privadas o siguiendo el formato «hostel».
  5. Palacio de Sal (Bolivia): Presume de ser nada menos que el primer hotel de sal en el mundo. Está construido en un 100% de sal. Ni siquiera el mobiliario ha escapado de este entorno en el que todo es sal: paredes, techos, sillas, mesas, etc. Enclavado en el gran salar de Uyuni (el más grande del mundo, con una extensión de 12.000 km2), este hotel ofrece un paisaje único. Las habitaciones, con camas de sal, tienen forma de iglús y destacan tanto como el comedor del hotel, que cuenta con generosos ventanales en donde se puede apreciar la inmensidad del salar. Como no podía faltar, se ofrecen comidas elaboradas en base a sal, carnes de llama y cordero de la región y la especialidad, lógicamente: pollo a la sal.
  6. Hotel Kakslauttanen (Finlandia): Descubrir una aurora boreal en el cielo puede convertirse en un verdadero espectáculo para el viajero, pero hacerlo tendido en la cama desde un iglú de cristal puede resultar aún más gratificante. Esta experiencia es posible en Finlandia, en el hotel Kakslauttanen, en el municipio de Inari (norte de Laponia), concretamente en el área montañosa de Saariselkä, ideal para practicar todo tipo de deportes y actividades como esquí, senderismo o ciclismo de montaña. “La aldea de los iglús” está abierta desde diciembre o enero hasta finales de abril.
  7. Das Park Hotel (Alemania): Se encuentra en la ciudad de Bottrop-Ebel (cerca de la ciudad de Essen) en Renania del Norte-Westfalia, Alemania (aunque hay otro similar en Ottensheim, Austria). Este hotel es una buena prueba de que dormir en un sitio pequeño y en apariencia poco acogedor, no tiene por qué ser una mala experiencia. Se trata, nada menos que de tuberías de desagüe (sí, está leyendo bien) recicladas para dar alojamiento a un viajero que busca desconectarse totalmente del entorno y que viaja en solitario.
  8. Free Spirit Spheres (Canadá): Podrían compararse con las tradicionales casas en los árboles pero van más allá… Son esferas ancladas en los altos árboles de los bosques tropicales de la isla de Vancouver en Canadá. Eve, Eryn y Melody, tres esferas bautizadas por su creador (Tom Chudleigh), se asemejan a tres ojos gigantes que parecen dominar con la mirada la inmensidad de los bosques de Vancouver. Pero es el huésped el verdadero “gran hermano” ya que las esferas (con excepción de la más pequeña) cuentan con 5 ventanas, incluyendo un tragaluz, para no perderse un solo detalle del entorno selvático. Por dentro, ofrecen las comodidades de un hotel convencional.
  9. Harlingen Harbour Crane (Holanda): Si le gustan las vistas panorámicas y las alturas, este es su alojamiento perfecto…¡una grua! Ubicada en Harlingen, en la provincia de Friesland, al norte de Holanda, sobre el mar Wadden, podrá disfrutar de una poco versátil, pero hermosa ciudad costera casi desde el cielo. La habitación de la grúa (antigua sala de máquinas) contiene todo lo necesario para pasar una noche bien acompañado, tiene capacidad para dos personas, cuenta con una moderna cama, un sofá diseñado por Charles Eames y un baño completo.
  10. Propeller Island City Lodge (Alemania): Posiblemente este hotel sea uno de los más exóticos y originales y aun así hace falta recorrerlo minuciosamente para descubrirlo. Por fuera, es un simple edificio de Berlín con una poco llamativa fachada pintada de blanco. Por dentro, la recepción o el salón para desayunar, poblado de colores estridentes, empieza a dar algunas pistas. Lo curioso, son las habitaciones. Se trata de un auténtico museo-hotel. El artista alemán Lars Stroschen es el responsable de las 30 “obras de arte” convertidas en habitaciones que cuentan con un diseño y decoración único (en el mundo, se apresuran a aclarar en el hotel).

Rodrigo San Miguel
Bizers

     

Tags: viajes hoteles raros buenvivir
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