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Miércoles, 23 de Agosto de 2017

Pequeños cambios para reducir la ingesta de sal

En nuestro país está muy vinculado con el desarrollo de hipertensión arterial.
En nuestro país está muy vinculado con el desarrollo de hipertensión arterial.

En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se conmemora el 17 de mayo, la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) y el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) dieron a conocer el informe ‘Costumbres de un ComenSAL’ sobre los hábitos en nuestro país acerca de la ingesta de alimentos ricos en sodio, investigación que fue presentada recientemente en el XXII Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, llevado a cabo en San Miguel de Tucumán.

“Un estudio de estas características nos permitió contrastar el consumo de alimentos en la Argentina con las percepciones y el conocimiento que la población tiene sobre esos alimentos, en este caso, referidos al contenido de sodio y su impacto en la dieta”, refirió el doctor Felipe Inserra, médico nefrólogo, ex presidente de la SAHA.

El consumo excesivo de sal, fuertemente arraigado en nuestro país, está estrechamente vinculado con el desarrollo de hipertensión arterial, uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, enfermedad renal y daño cerebral.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en promedio, los argentinos ingerimos 11,2 gramos de sal por día, lo que equivale a casi una docena de sobrecitos de sal por día, cuando la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es de 5 gramos de sal por día. SAHA y CEPEA llaman a tomar conciencia de cuánto sodio consumimos y a reconocer que si realizamos pequeños cambios en nuestras costumbres, que representen una disminución significativa en la ingesta de sodio, podemos generar un enorme beneficio en nuestra salud.
Es importante prestar atención a la sal proveniente de los alimentos, aquella que no agregamos con el salero ni al cocinar, pero que se incorpora en la elaboración de alimentos manufacturados. Sin que lo advirtamos, el pan y las galletitas representan buena parte de la ingesta diaria de sodio en nuestra dieta, sin contabilizar la que aporte el agregado de sal en la mesa. Reduciendo la cantidad y frecuencia de consumo de pan, embutidos y fiambres, aderezos y quesos, puede reducirse hasta un 45 por ciento la ingesta de sal diaria.
“Por lo que evidencia el relevamiento, reducir el agregado de sal a las comidas en la mesa o durante la cocción no es suficiente, teniendo en cuenta que los alimentos manufacturados representan la principal fuente del sal que ingerimos a diario”, agregó el doctor Inserra.
 
Tomando los datos del consumo por persona incluidos en el estudio de CEPEA y teniendo en cuenta su aporte de sodio, se vio que la costumbre más arraigada en relación a la frecuencia de consumo es la ingesta de panificados (pan y galletitas), que representa un 41 por ciento de la ingesta diaria de sodio (36% el pan y 5%, las galletitas), sin contabilizar el aporte de la sal de mesa. Lo siguen quesos y preparaciones a base de carne vacuna. Se repreguntó sobre las costumbres que predominaban durante las comidas y se observó nuevamente que el consumo de pan y galletitas es a diario el hecho más habitual.
El sodio aportado por los quesos promedia un 2% del aporte en la dieta, pero llega al 5% si se le incorpora el agregado de queso rallado a las pastas, hábito que refirió tener el 35% de los encuestados varias veces por semana, y 6 de cada 10 lo hacen al menos 1 vez a la semana. En segundo lugar, cerca de la mitad de los entrevistados identificó al agregado de aderezos y los consumos de pizza o empanadas, sopas, caldos, fiambres y embutidos como fuentes de sodio aportada por los alimentos.
Es importante, subrayó Sergio Britos, licenciado en Nutrición y Director de CEPEA, tomar las medidas que más impactan para reducir el consumo de sodio en la dieta: “Es paradigmático el caso del agua: muchos encuestados atribuyen al agua una relevancia que no tiene en términos de aporte de sodio y sostienen que puede ocasionar problemas de salud, mito erróneo que de una vez por todas los especialistas debemos ayudar a desterrar. El agua es la bebida más saludable que existe”.
“Un vaso de agua mineral en promedio tiene 26 miligramos de sodio, dos rebanadas de pan lactal 10 veces más, un mignón de 50 gramos aporta casi 9 veces más o una hamburguesa 23 veces”, remarcó Britos para luego agregar: “Si hablamos de costumbres de los argentinos, nada más habitual que nuestros refranes. Con respecto a este tema, podría decirse tranquilamente que ‘no hay sodio que por agua venga’, parafraseando a un conocido dicho popular”.
Pedro Caamaño Rial / @PeterPrensa
 
     

Tags: Día Mundial de la Hipertensión Arterial sal ingesta de sal Costumbres de un ComenSAL’ Felipe Inserra Sergio Britos CEPEA SAHA Ministerio de Salud de la Nación