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Sábado, 29 de Abril de 2017

Mal de amores

By Luciana Palermo

Luciana Palermo
Luciana Palermo

Que la histeria ya no es patrimonio exclusivo de las mujeres, es algo que se sabe. Pero que mas allá de la falta de honestidad o de no saber lo que se quiere, exista incapacidad de amar, es una triste realidad que nos viene acechando durante las últimas décadas, de manera consistente y cada vez mas naturalizada.

Hombres y mujeres que no saben amar, o que amando no saben quedarse. La necesidad del cobarde de enamorar a quien él sabe, no va a amar. Y como contrapartida de esta soledad posmoderna, están las parejas que permanecen juntas, pero que desde hace rato han dejado de amarse.

Para colmo internet, que llegó para empeorar las cosas. Antes un tipo tenía que llamarte a tu casa (a tu casa!) para invitarte a salir. Corriendo el riesgo de que lo atienda tu viejo o alguno de tus hermanos y, aún así tenía el coraje de hacerlo. Hoy todos están conectados, permítaseme ser franca, con la frivolidad. Demasiado chat y poco contacto humano. Internet facilitó la instalación de la cobardía entre los que ya tenían poco valor y aggiornó a los más valientes. Porque, seamos realistas, detrás de una pantalla casi todos son machos. En la vida real, no tanto.

Como consecuencia de todas estas carencias, cada vez son más las mujeres que se acostumbran a estar solas. Son autosuficientes y, conscientes de la malaria generalizada, ya están planeando inseminarse para formar su familia. Uno no lo ve, pero muchas de las madres que nos cruzamos, son solteras desde antes de la concepción de su bebé. Y de forma premeditada. ¿Con esto estoy criticando el avance de la ciencia? De ninguna manera: ir en contra de la evolución de las cosas, es ir en contra de una misma.

Los tiempos cambiaron, las parejas hoy se conocen de otra manera. Las mujeres aprendieron a arreglárselas solas, mientras los hombres dieron un paso atrás, se sintieron cómodos y se quedaron ahí. ¿Que se le va a hacer? Es la etapa que nos tocó vivir.

Aunque cueste aceptarlo, hombres, lo que se dice hombres, eran los de antes. Y esto es porque dentro del concepto de masculinidad yo incluyo, necesariamente, la valentía.

Qué lejos está eso del tipo que hoy mira fotos de mujeres por Facebook y le pone me gusta. Después le manda WhatsApp durante meses y se siente perdido si descubre que tiene un sentimiento hacia ella parecido al amor. Puse parecido, claro, porque el amor, y esto es algo que se supo desde siempre, huye de los cobardes. 

     

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