Suscribir Newsletter Facebook Twitter



26°C
Capital Federal
Domingo, 26 de Marzo de 2017

Lucas y el Colegio Manuel Belgrano

By Luciana Palermo

Luciana Palermo
Luciana Palermo

Llegué al Colegio Manuel Belgrano de Temperley el año en que éste se hizo mixto. Mi ingreso a un lugar que era tradicional de varones fue debido a que mis hermanos querían volver a la institución donde habían cursado los primeros años de la Primaria. El Belgrano tiene reconocimiento local de excelencia y sus egresados suelen citar su procedencia educativa con mucho orgullo.

Como les decía, el primer año éramos muy pocas mujeres. En mi caso concreto, tres por curso: Jimena, Virginia y yo.

Cierto es que al principio hubo resistencia por parte de nuestros compañeros a la presencia femenina y quizá fue por eso que, de entrada, las tres nos hicimos muy amigas. Actuábamos como un bloque ante aquella circunstancia.

Al poco tiempo, nos íbamos enterando de qué chico tenía onda con nosotras y nos sorprendía el nivel de excitación general. Es decir, habían pasado del rechazo total al amor, en cuestión de días.

Aún no recuerdo por qué razón, prácticamente enseguida, nos hicimos amigas de unos chicos del otro curso. Ellos también eran tres: Néstor, Lucas y Nahuel y, rápidamente, se nos pudo ver a todos juntos caminando por los pasillos de la escuela, volviendo de las clases de gimnasia o yendo al shopping que quedaba cerca.

En aquel momento (y digo aquel porque las cosas cambiaron desde entonces) mi amistad con Virginia se hacía más fuerte que mi amistad con Jimena. De hecho Jimena (quien hoy es una de mis mejores amigas) se caracterizaba por ser más introvertida mientras Virginia era más dada y canchera con los chicos. Y aunque todo era una novedad para nosotras (las tres teníamos 13 años), igual la pasábamos bárbaro con el grupo.

Un día que estábamos yendo para mi casa, Virginia se me acerca para decirme que Lucas le había dicho que "estaba muerto conmigo". Mentiría si dijera que yo no lo sospechaba. Porque Lucas era bastante obvio; me pasaba a buscar solo en bici por mi casa y me daba cuenta de que él generalmente buscaba un momento a solas conmigo. Además el padre nos llevaba en auto a uno de mis hermanos y a mí al Colegio (mi hermano mayor ya estaba en 4to año y entraba más temprano que nosotros). Como sea, Lucas era un amigo. De hecho, se había convertido en un gran amigo para mí. La realidad de su verdadero sentimiento hacia mi persona, nunca impidió que lo mirase de esa manera. A mí el que me gustaba en realidad era Mateo, un chico que estaba en mi curso. Pero si me pongo a pensar, en algún momento los tres amigos manifestaron algún interés romántico hacia mí. Al principio Néstor, a quien reboté sin más, luego Lucas, quien fue el más persistente de los tres porque su sentimiento duró casi todo el año y finalmente, Nahuel con quien acepté "salir" durante una semana. Éramos chicos y actuábamos como los adolescentes que se van conociendo.

De Virginia tengo un lindo recuerdo porque era una buena persona. Pero mi amistad con ella se quebró  porque tanto su hermana, quien estaba en el Colegio, como su prima, quien asistía a otra escuela, tenían interés en Nahuel y Néstor la primera y en Lucas la segunda y ambas estaban de acuerdo en que yo era la "enemiga" a vencer. Néstor había salido con Virginia, pero eso no presentaba ningún impedimento para su hermana.

A pesar de que recuerdo que ambas eran poco agraciadas, era la prima de Virginia la que más enloquecía con mi sola presencia. Venía a la salida de la escuela a amenazarme con que no me acerque a Lucas y se metía en las conversaciones telefónicas que tenía con su prima para insultarme. Lo que hizo que más temprano que tarde, mi amistad con Virginia, que hasta ese momento había sido sólida, se termine.

Por supuesto que Lucas terminó saliendo con esa prima. A esta altura, creo que Lucas hubiera salido con cualquiera que le demuestre un poco de interés. Y, como salido de la nada, Lucas empezó a criticarme con su nueva conquista, por lo tanto, mi amistad con él también se terminó.

Recuerdo que él encima quería refregarme a toda costa que tenía novia. Mirándolo en retrospectiva, aún hoy no sabría decir quién de los dos estaba más obsesionado conmigo.

Al año siguiente, Jimena repitió y, como yo no quise seguir quedándome sola con Virginia, para finales de 2do año decidí irme del Colegio. Mis hermanos egresaron ahí y muchos años después, por intermedio de Facebook, volví a estar en contacto con Lucas. Fue por ese medio que me enteré que él salía con la hermana menor de Néstor, a quien él consideraba como "un hermano". Todas estas cosas me parecían tan absolutamente contrarias a mis principios. Entonces pude ver cómo quién alguna vez fuera mi entrañable amigo de la adolescencia, (transformado, de la noche a la mañana, en mi enemigo acérrimo) ahora tampoco tenía códigos.

Lo que aprendí a través de toda esta experiencia fueron varias cosas: la primera es que un hombre despechado puede ser peor que una mujer en iguales condiciones. La segunda es que a Lucas no le importaba salir con mujeres feas y la última es que el tiempo no cambia a las personas. En muchos casos, también las empeora.  

     

Tags: Lucas y el Colegio Manuel Belgrano Luciana Palermo relatos cotidianos Temperley