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Jueves, 23 de Noviembre de 2017

La Navidad y su variación a través del tiempo

By Luciana Palermo

Luciana Palermo
Luciana Palermo

¿Se acuerdan lo que significaba la Navidad cuando éramos chicos? ¿Recuerdan su mística, la antelación con la que la esperábamos, su magia tan especial y todo lo que generaba en nosotros?

Bueno, yo sí. Me acuerdo de que el 8 íbamos con mi hermano a buscar arena para ponerle al pie del árbol. Nos levantábamos tan temprano que mi mamá todavía estaba durmiendo cuando salíamos. El día anterior ya habíamos escrito las cartas para Papá Noel, misivas que mi mamá sigue conservando; incluso una en la que yo le ponía, a modo de queja, que: "me traiga lo que le pedía y no lo que él quería, como había hecho el año pasado"

El 24 lo pasábamos en lo de mi abuela paterna, todos los años, religiosamente. A las 12 nos hacían salir a ver los fuegos artificiales, excusa perfecta para poner todos los regalos abajo del árbol. Hoy miro para atrás y pienso cómo se las ingeniaba mi viejo para disimular...una vez le regalaron una bicicleta Cross a mi hermano y ahora pienso que la bici estuvo escondida en la terraza durante toda la cena y que mi papá tuvo que ir a lo de mi abuela para llevarla el día anterior, pero, ¿en qué? si en el auto no entraba...Es como si la distancia y el tiempo te hicieran ver (y valorar) cosas que de chica te pasaban totalmente desapercibidas...

El 25 venía mi tía y ahí esperábamos los regalos que "trajo Papá Noel" en su casa. Después todos jugábamos con la Barbie nueva, con el oso que le apretabas la panza y sacaba música o le pedíamos la bici a mi hermano.

Pasaron los años y hoy la Navidad tiene un significado tan distinto que un poco me dan ganas de llorar. Pienso que lindo que es creer, tener la ilusión infantil de que Papá Noel existe y de que te iba a traer regalos si te portabas bien (pensándolo bien, era como una especie de Dios que premiaba a los buenos de forma material). Que magia tenían esos días, que esperabas todo el año y hoy es reemplazada por un lindo momento familiar en el que, perdonen mi tristeza, las ausencias se sienten aún más.

Si pudiese escribir una carta hoy, pediría que todos tengamos motivos para celebrar, para brindar y brindarnos como personas y que no olvidemos nunca ese tiempo en el que fuimos niños durante Navidad. 

     

Tags: Luciana Palermo Navidad variación tiempo relatos cotidianos