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Viernes, 28 de Abril de 2017

Gilda, no me arrepiento de este amor

By Luciana Palermo

Gilda, la película
Gilda, la película

El otro día fui a ver la película de Gilda. Intuí desde un principio que la interpretación de Natalia Oreiro no me iba a decepcionar. Y no me equivoqué.

Muchos directores se habían acercado al hijo de Gilda, Fabrizio Cagnin, para contarle su propuesta, pero el joven siempre se negaba. Natalia logró convencerlo y el resultado lo dejó muy conforme: siento que mi hija conoció a su abuela gracias a esta película, habría dicho después de ver el film.

La actuación te llega porque te das cuenta que está hecha desde el sentimiento. A mí, me hizo llorar en dos momentos. Muy bien logrados, por cierto: el primero, protagonizado por Ángela Torres (quien interpreta a la cantante de adolescente) en la escena en la que muere su padre (quien queda claro que es el que le inculcó amor por la música) y el segundo, sobre el final, que, a juzgar por los sollozos que se escuchaban en el cine, se nota que conmovió a unos cuantos.

Hasta Wakolda, no creía que Natalia Oreiro era una buena actriz. Pero en Gilda lo deja bien claro. La película despertó mi interés por la vida de la cantante; salí y me puse a buscar detalles de su carrera, de su misticismo, vi una vida difícil, llena de obstáculos y sus ganas de cantar, de llegar a los demás. Todo eso hizo que veinte años después sigamos hablando de ella, que la gente le rece, la recuerde, que se siga escuchando su música. En definitiva, la película revivió el mito, que ya de por sí, gozaba de muy buena salud.    

     

Tags: Gilda, no me arrepiento de este amor Luciana Palermo relatos cotidianos película