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Sábado, 25 de Marzo de 2017

El silencio como parte de la comunicación

By Luciana Palermo

Luciana Palermo
Luciana Palermo

En el transcurso del agitado día, uno siempre busca un momento para relajarse; para hacer una pausa. Por eso, te invitamos a que disfrutes de esta columna de Luciana Palermo.  ¿Cine? ¿Poesía? ¿La vida cotidiana?, de todo un poco…

El silencio como parte de la comunicación

Los idiomas fueron creados para que las personas puedan entenderse. Porque comunicarse es algo que venían haciendo desde el principio de su existencia.

Pero si nos detenemos a pensar, el lenguaje siempre fue impreciso y limitado. Hay miles de sentimientos y sensaciones que no logra transmitir. Quizá sea por eso que los momentos mas importantes en la vida de cualquier persona, son necesariamente silenciosos.

La mirada cómplice en el instante justo con la persona amada, el silencio que sigue a la comunicación de una mala noticia (momento en el que intentamos asimilarla) y el sentimiento que nos embarga cuando después de mucho tiempo volvemos a ver a un ser querido; son sólo algunas de las situaciones en las que las palabras sobran.

Las palabras fueron inventadas para que las personas se entiendan, pero no tienen el poder de llegar al otro. Todos nosotros, lo sepamos o no, creemos en la persona antes de creer en sus palabras. He aquí la gran dicotomía: el lenguaje se hizo para alcanzar a la mayor cantidad de personas posibles, pero por si mismo, carece absolutamente del poder de llegar a una ninguna persona.

La proximidad emocional con otro ser humano torna cada vez mas innecesarias las conversaciones entre ellos. De hecho, cuando están hablando, es porque no pudieron comunicarse de otra manera. El silencio gana protagonismo a la par que el afecto. En cambio, dos desconocidos (o personas que sólo se conocen superficialmente) mantendrán largas charlas (que generalmente también son intrascendentes) de manera obligatoria, como siguiendo una norma social. Aunque dichas conversaciones aparenten ser comunicativas, en realidad, son puro ruido.

En el transcurso de nuestras vidas nos encontramos con muchas personas (tal vez demasiadas) que nos hablan incansablemente sin jamás decirnos nada. Sólo cada tanto, y a modo de privilegio, nos topamos con un ser humano cuyo silencio lo significa todo. 

     

Tags: Luciana Palermo Relatos silencio comunicación