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Domingo, 20 de Agosto de 2017

El profesor anarquista

By Luciana Palermo

El profesor anarquista
El profesor anarquista

En el transcurso del agitado día, uno siempre busca un momento para relajarse; para hacer una pausa. Por eso, te invitamos a que disfrutes de esta columna de Luciana Palermo.  ¿Cine? ¿Poesía? ¿La vida cotidiana?, de todo un poco…

El profesor anarquista

Siempre dije (y lo repetiré hasta el hartazgo) que la UBA fue una Facultad modelo. Llena de profesores de excelencia, instalaciones de un pasado glorioso y una biblioteca completa y al alcance de todos sus alumnos. Pero en el primer año de carrera, conocí a un profesor muy particular que me dejó la anécdota que les paso a relatar.

El profesor en cuestión se llamaba Eduardo y se jactaba de ser anarquista. Solía querer convencernos de las bondades de una vida totalmente austera y alejada de toda evolución tecnológica. A mi me parecía un personaje pintoresco, pero generalmente las personas con ideas de izquierda o anárquicas me parecen fundamentalistas y pronto se vería que Eduardo también lo era.

Durante la cursada, se iba a dar un cruce del clásico partido de fútbol entre Argentina e Inglaterra y el alegó que le parecía "una vergüenza" que se pare el país por un partido de fútbol. Yo estaba sentada al lado de una compañera y le comenté bajito a ella que el país ya estaba parado.

No pensé que el resto de la clase iba a escuchar y el comentario no fue dicho con esa intención. Pero al segundo de decirlo, estalló una carcajada general. El profesor, lo recuerdo muy bien, fue el único que no se rió.

Al finalizar el cuatrimestre, mi promedio daba nueve y por eso me llamó la atención que el profesor haya dicho que mi promedio era ocho.

Me acerco cuando termina la clase y le pregunto por que me había bajado un punto. A lo que el me contestó:

- Ha visto, Palermo? El país se para, las notas se bajan.
Lo miré con auténtico desprecio.
- Usted tomó como algo personal un comentario sobre un partido de fútbol, le dije.
Hizo una sonrisa complacida. Yo lo miré en silencio y al cabo de unos instantes, me di media vuelta y me fui del aula.

     

Tags: Luciana Palermo relatos cotidianos El profesor anarquista