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Viernes, 15 de Diciembre de 2017

El mejor del mundo

By Luciana Palermo

Messi
Messi

En el transcurso del agitado día, uno siempre busca un momento para relajarse; para hacer una pausa. Por eso, te invitamos a que disfrutes de esta columna de Luciana Palermo.  ¿Cine? ¿Poesía? ¿La vida cotidiana?, de todo un poco…

El mejor del mundo

Quizá porque da esa sensación de vulnerabilidad y es, en realidad, el jugador de fútbol más hábil que haya visto en la vida.

Su madre decía que apenas aprendió a caminar, ya pateaba una pelota. Que fue su abuela quien lo alentó a que se dedique a jugar al fútbol. Lo cierto es que Lionel Andrés Messi a los 8 años ya estaba jugando en las divisiones inferiores de Newells Old Boys y a los 13 ya se había radicado con su familia en España, fichado por el Barcelona, Club que decidió pagarle su tratamiento hormonal, apenas lo vieron jugar.

Muchos notarán su timidez extrema y, la respuesta a esto, a su bajísimo perfil y a lo incómodo que se siente (aunque intenta disimularlo) cada vez que lo entrevistan, está en el Síndrome de Asperger que padece el jugador. Dicha enfermedad es una especie de autismo y lo hace ensimismado, a la vez que restringe sus áreas de interés. En otras palabras, Lionel juega a la pelota por una necesidad imperiosa que tiene de hacerlo. Y estoy convencida de que seguirá jugando aun cuando ya no exista la obligación profesional que tiene hoy. Porque el realmente ama el deporte, de una manera que un simple jugador no podría entender.

Me avergüenza saber que muchos de mis compatriotas lo condenen por no haber traído todavía una Copa al país. Cuando Leo tuvo la posibilidad de jugar para la Selección española dijo que no, que él quería representar a su país. Aunque había crecido lejos de el. También lo he escuchado decir (con toda humildad) que el final de su carrera lo quiere hacer en NOB, Club del que sigue siendo hincha.

Entiendo que en Argentina se aplauda el caudillismo de Maradona, pero me parece abusivo hacer recaer todo el peso de un equipo sobre los hombros de Messi, que aunque ya ronde los 30, sigue siendo un niño.

Un niño que sólo quiere jugar a la pelota.
 

     

Tags: Luciana Palermo El mejor del mundo relatos cotidianos Messi