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Domingo, 19 de Noviembre de 2017

El final de Güemes el padre de los pobres

By Felipe Pigna

Viernes 13 de Octubre de 2017

Felipe Pigna
Felipe Pigna

Martín Miguel de Güemes no sólo tuvo que hacer frente a los más poderosos ejércitos españoles que venían de derrotar a Napoleón, sino que tuvo que vérselas con enemigos internos, miembros de la oligarquía salteña nucleados irónicamente en un grupo llamado “La Patria Nueva” que prepararon y llevaron adelante un movimiento para derrocarlo que llegó a ocupar la capital salteña. Cuando el caudillo se enteró de los detalles del asunto partió inmediatamente hacia Salta con unos doscientos de sus hombres más fieles.

El 31 de mayo de 1821 Güemes llegó a la entrada de la ciudad. La gente pobre, sus gauchos fueron abandonando sus labores, comenzaron a seguirlo y lo llevaron en triunfo hasta la plaza principal. Los miembros de “La Patria Nueva” habían desaparecido como por arte de cobardía. Muchos de ellos huyeron hacia el cuartel general de las fuerzas realistas comandadas por Olañeta, innovando, evidentemente, en la forma de hacer patria.

El jefe de los infernales no se ponía a distinguir ente la patria nueva y la vieja. Sabía que aquellos eran simplemente títulos vacíos y que había una sola patria y que estaba en grave peligro. Güemes decidió escarmentar a los enemigos de la patria: les dio licencia a sus gauchos para que entraran a los negocios de sus enemigos y tomaran lo que les hiciera falta, que era todo.

Así lo cuenta uno de sus biógrafos: “Quiso esta vez [Güemes] reprimir más seriamente la obcecación de sus adversarios; y notando en esto que los hombres del comercio habían sido quienes por esta vez habían formado lo principal y más arrojado del movimiento, determinó para su castigo dar licencia a sus gauchos para que entraran al saqueo de las tiendas y casas de sus conocidos enemigos.” 1

También les aumentó los impuestos y continuó con su política de reparto de tierras y de liberar del pago de arriendo a las familias que tenían algunos de sus miembros comprometidos en la guerra gaucha, que eran la mayoría.

A la hora de dictar sentencias contra sus enemigos, Güemes no fue vengativo. Respetó sus vidas y los atacó por donde más les dolía: sus intereses económicos, cambiándoles la cárcel por fuertes multas en efectivo contante y sonante.

Pero los muchachos de “La Patria Nueva” no se iban a quedar tranquilos ante las medidas revolucionarias de Güemes. Varios de ellos habían huido, como señalamos, a reunirse con el enemigo, y fueron ellos los que guiaron a la vanguardia española conducida por José María Valdés, apodado “el Barbarucho”, un coronel salteño traidor que estaba a las órdenes del ejército español.

Las fuerzas de Barbarucho avanzaron hasta ocupar Salta con el inestimable apoyo de los “nuevos patriotas” el 7 de junio de 1821.

Güemes se refugió en casa de su hermana Magdalena Güemes de Tejada, más conocida como “Macacha”. Mientras escribía una carta, el líder guerrillero escuchó disparos y decidió salir por la puerta trasera. Logró montar su caballo y emprenderla al galope pero recibió un balazo en la espalda. Llegó gravemente herido a su campamento de Chamical con la intención de preparar la novena defensa de Salta.

Así lo cuenta su lugarteniente, Jorge Enrique Vidt: “Nosotros estábamos acampados a una legua, más o menos, de Salta, organizando las fuerzas de la provincia para marchar al encuentro del enemigo, cuando el general Güemes tuvo la fatal idea de ir, durante la noche, escoltado por algunos hombres de caballería, a la ciudad, a objeto de tomar allí, personalmente, algunas disposiciones: había echado pie a tierra cuando –a media noche– la infantería española, desembocando por una quebrada, entró a Salta, cubriendo inmediatamente todas las salidas y no dando tiempo al general Güemes sino a montar a caballo para atravesar dos pelotones de infantería que ocupaban las bocacalles; pasó por sobre el cuerpo de infantes, pero recibió un balazo.” 2

Finalmente fue trasladado a la Cañada de la Horqueta donde pasó sus últimos diez días de vida. En dos ocasiones el jefe español Olañeta le envió emisarios. Le ofrecía un médico y remedios, y volvía a intentar sobornarlo. Güemes les respondió convocando a su segundo al que le ordenó: “Coronel Vidt, 3 ¡tome usted el mando de las tropas y marche inmediatamente a poner sitio a la ciudad y no me descanse hasta no arrojar fuera de la Patria al enemigo!” Miró al oficial español que le traía la nota de Olañeta y le dijo: “Señor oficial, está usted despachado”.

El 17 de junio de 1821 los pobres de Salta y sus alrededores se quedaron sin padre. Moría Martín Miguel de Güemes. Todo aquel pueblo que lo había acompañado en las buenas y en las malas, concurrió en masa a su entierro en la Capilla de Chamical.

Así lo recuerda Juana Manuela Gorriti:“Todavía recuerdo el magnífico espectáculo de aquel cortejo fúnebre que vi atravesar las calles de Salta, conducido por mi padre y por Vidt, que vestidos de luto y la cabeza descubierta, llevaban con una mano las cintas de un ataúd, y con la otra a dos niños, Martín y Luis Güemes, que acompañaban llorando el féretro de su padre [...]. Después del fúnebre grupo venía una inmensa muchedumbre, pueblos enteros, que de largas distancias habían venido para tributar al grande hombre su ofrenda de lágrimas y plegarias.” 4

Mientras tanto, la Gaceta de Buenos Aires, muy lejos de los ideales de Mariano Moreno su fundador, informaba feliz y desvergonzadamente a sus escasos pero influyentes lectores: “Murió el abominable Güemes al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos. ¡Ya tenemos un cacique menos!” 5

Lejos en todos los sentidos de la palabra, el pueblo de Salta le rindió al jefe de los infernales el mejor homenaje, el que él pidió. A los diez días de su muerte, al mando del coronel Vidt, pudo recuperar la ciudad de Salta de manos de los realistas y expulsarlos del Norte argentino.

Referencias:

1 Bernardo Frías, Historia del general Martín Miguel de Güemes y de la Provincia de Salta, o sea de la independencia argentina, Buenos Aires. Depalma, 1971.
2 Carta del coronel Jorge Enrique Vidt al general Dionisio Puch, del 8 de abril de 1866, en Félix Luna (director), Martín Miguel de Güemes, Buenos Aires, Grandes Protagonistas de la Historia Argentina, Planeta, 2000.
3 El coronel Jorge Enrique Vidt había nacido en Estrasburgo, Alsacia, el 2 de agosto de 1772. Participó en las campañas napoleónicas y tras la derrota de Waterloo emigró a los Estados Unidos. De allí pasó al Río de la Plata y en 1817 se incorporó al Ejército del Norte. En 1820 se sumó a las tropas de Güemes.
4 Juana Manuela Gorriti, Recuerdo de la infancia, Salta, Imprenta de Salta, 1957.
5 Citado por José Luis Busaniche, Historia Argentina, Buenos Aires, Solar-Hachette, 1976.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

    

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