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Miércoles, 23 de Agosto de 2017

El Conde de Montecristo

By Luciana Palermo

Luciana Palermo
Luciana Palermo

Cuando vas a ver una película que está basada en una novela que te gusta, sabés que tenes que prepararte para la desilusión. Sin embargo, no fue eso lo que me sucedió con la versión que se estrenó en el año 2002 de El Conde de Montecristo. En realidad, me pregunto si una historia que lo tiene todo como esa, podría fallar alguna vez en la pantalla grande.

James Caviezel, en el rol de Edmundo Dantés, primero y en el de Conde después, me pareció, sencillamente, perfecto. Para su amigo traidor el casting también acierta, con Guy Pearce y su rostro de sereno cinismo que lo vuelve despreciable.

Pero qué historia! El amor correspondido, interrumpido por un amigo envidioso. El regreso luego del encierro que sirvió para alimentar el rencor, el reencuentro con su amada y con la novedad de que ahora es padre. La venganza, la misericordia y la frase profunda que inmortalizó Alejandro Dumas: "Dios me dará Justicia"

¿Cuántas veces la ví? ¿Cuántas la volveré a ver? Cuando observo las novelas actuales de la tele, me doy cuenta de que todas y cada una tomó algo de la gran obra de Dumas. Y no me equivoco, los clásicos siempre sirvieron de inspiración. Lo mismo pasó con Los Miserables, Orgullo y prejuicio y Jane Eyre: ¿cuántas veces el patrón se enamoró de la subordinada, quien además pertenece a una clase social distinta a la de él? Por nombrar sólo una, que fue muy exitosa, cito a Grande Pá! aunque la lista es larga y sé que a todos se nos pueden ocurrir más ejemplos.

Así es como de la mente de los grandes novelistas surgen las ideas que los sobrevivirán por siglos. Porque el tiempo pasa, pero las pasiones (y miserias) humanas permanecen. 

     

Tags: Luciana Palermo relatos cotidianos El Conde de Montecristo