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Miércoles, 26 de Abril de 2017

De viaje con el DeLorean

By Luciana Palermo

DeLorean de Volver al Futuro
DeLorean de Volver al Futuro

En el transcurso del agitado día, uno siempre busca un momento para relajarse; para hacer una pausa. Por eso, te invitamos a que disfrutes de esta columna de Luciana Palermo.  ¿Cine? ¿Poesía? ¿La vida cotidiana?, de todo un poco…

De viaje con el DeLorean

Si la vida me diese la oportunidad de realizar un viaje, sólo uno, con el DeLorean de Volver al Futuro, yo no vacilaría un instante: iría directo  al Kiosco que tenían mis abuelos en su casa.

Dicho emprendimiento había empezado a funcionar por iniciativa de mi padre, cuando él tenía 13 años. Los turnos para atenderlo iban rotando, pero generalmente mi papá lo atendía cuando volvía del Colegio y mi abuelo ante la ausencia (con aviso) de éste.

Eran otras épocas, claro. En aquel momento, tener un pequeño negocio, podía significar un respiro para toda la familia. Y así pasó con el Kiosco, tal es así que mi abuelo pudo comprarse su primer auto, al tiempo que mi abuela dejó de preocuparse y padecer el hecho de no poder llegar a fin de mes.

Pero volvamos a mi viaje. Yo programaría el DeLorean para mediados de la década del 60 y me dirigiría al timbre que estaba en la ventana de la casa. Allí esperaría, con cierta impaciencia, seamos realistas, a quien después sería mi padre, pero allí estaría en plena adolescencia. O puede que se acerque mi abuelo, quien por entonces rondaría apenas los 40 años. Esto último, debo confesar, me gustaría más. Quizá porque van a cumplirse 14 años desde que mi abuelo me falta. De hecho, creo que no podría contenerme y después de decirle que me llevo un alfajor Jorgito, le soltaría todo:

- Usted no me conoce, Don Andrés y puede que no me crea, pero soy su nieta. La hija menor de Omar. Viajé especialmente en el tiempo para tener este reencuentro. Y puedo decirle muchas cosas que sé de usted, Andrés, como que es hincha fanático de Newell´s y que nació en el barrio rosarino de Echesortu. Que su padre se llamaba Santo y que era pintor, como usted, que eligió su mismo oficio.

Quizá, imaginando toda la situación, en ese momento mi abuela pregunte desde el fondo quién es. Y mi abuelo le conteste intrigado:

- No sé, Cata. Acá hay una chica que dice ser nuestra nieta.


Luciana Palermo

     

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