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Jueves, 27 de Abril de 2017

Cuando al ratón Pérez le dan trabajo tus hermanos

By Luciana Palermo

Los niños y el Ratón Pérez
Los niños y el Ratón Pérez

En el transcurso del agitado día, uno siempre busca un momento para relajarse; para hacer una pausa. Por eso, te invitamos a que disfrutes de esta columna de Luciana Palermo.  ¿Cine? ¿Poesía? ¿La vida cotidiana?, de todo un poco…

Cuando al ratón Pérez le dan trabajo tus hermanos


Todos fuimos niños alguna vez. Algunos lo recordamos bien y otros no tanto. Y dado que mi memoria siempre fue muy buena, tengo recuerdos hasta de mis primeros años de vida. Cuando los contaba siempre asombraba a mis padres; en una ocasión les dije la ubicación exacta de mi cuna y seguidamente les conté el episodio del colchón que vuela que voy a relatar ahora.

Yo soy la menor de dos varones y, como tal, he tenido que padecer más de una fechoría. Por ejemplo, si jugábamos a la peluquería yo era siempre la clienta y terminaba con el flequillo corto e irregular. Para cuando quería ser la peluquera, ellos me decían que el local había cerrado, de manera que la única que terminaba con el pelo a la miseria era yo.

Un día veo venir a mis hermanos muy sonrientes por el pasillo. Todo indicaba que tenían un plan entre manos. La idea, que pronto pusieron en ejecución, era agarrar el colchón de mi cuna, subirnos todos y tirarnos por las escaleras de mi casa. Sonaba divertido y de hecho lo fue hasta que en algún momento del trayecto el colchón perdió el control y terminó a la deriva. Ellos lograron abandonarlo a tiempo. Pero yo no y con la velocidad a la que siguió enseguida terminé estampada contra un escalón. El resultado? dos dientes menos y penitencia para los culpables.

Con el tiempo, los dientes crecieron y el colchón de mi cuna nunca más volvió a volar, aunque las fechorías siguieron, claro. Pero aún así me cuesta imaginarme una infancia más feliz que la que tuve con ellos. Éramos muy compinches y creo que el amor que uno siente por los hermanos es uno de los pocos sentimientos que nos acompaña toda la vida.

     

Tags: Luciana Palermo ratón Pérez trabajo hermanos relatos cotidianos